Hazme un ciento y no me hagas una…

El refranero español es bien sabio, y el título de esta entrada tiene muchísima razón, las personas somos egoístas y olvidadizas por naturaleza, ya lo decía mi abuela: “Hazme un ciento y no me hagas una, ya no me has hecho ninguna”, u otro refrán que dice “Quien está para las duras también lo está para las maduras”.
Las relaciones personales son complicadas sobre todo cuando el cariño y el corazón andan en niveles muy altos de tu escala de valores, aunque claro quizás un mal día también lo tiene cualquiera, pero claro la suma de muchos, puede dar a entender cansancio, desinterés, frialdad y una serie de sensaciones que al más fuerte de los humanos hacen sentir triste.
Alguien dijo una vez que cuánto más conozco a la gente más quiero a mi perro, tampoco creo que se trate de eso, pero creo que últimamente no todo el mundo se para a valorar a las personas que tiene alrededor, sus virtudes, cualidades, sino que parece fijarse nada más que en sus defectos, quizás porque es más fácil verlos en otro que en uno mismo.
2013 no está siendo un año fácil en muchos aspectos, pero es en los malos momentos cuando las personas se dan cuenta quien los aprecia y quien no, al igual de quien se sirvió de ti con algún fin y ahora te desplaza e ignora como una servilleta de papel usada, así es la vida, gente que entra en tu vida y otros que salen o que intentan alejarse, la fidelidad, la amistad, parecen términos utópicos, inexistentes en una sociedad en la que la lucha de poder y la obsesión por el éxito gana por goleada a la tradición de hacer las cosas bien, a la generosidad, al cariño y a la comprensión.
Hace unos días alguien a quien admiro mucho escribía en su blog una nota que emanaba desánimo y cansancio, quizás y solo porque entre locos nos entendemos bien supe comprenderlo, para llevar una vida fácil tan sólo hay que mirar para otro lado, agachar la cabeza y aguantar todo tipo de situaciones, da igual que tengan motivo o no, pero el problema viene dado cuando no eres capaz de adaptarte al medio, entonces aparece Mendel y sus leyes y ya sabemos lo que viene después el individuo que no se adapta acaba por morir, y esto tiene aplicación en distintas esferas de la vida, escuela, universidad, trabajo, circulo de amigos, familias, pero ¿y cuándo lo que se nos pide es adaptarnos a situaciones para las que no fuimos educados que se alejan de nuestros valores? ¿Cuando se nos pide que miremos para otro lado teniendo en la mano la solución de un problema? ¿Tanto cuesta hacer bien las cosas?
Morir o sobrevivir, ahí está la cuestión, o te adaptas o mueres, o te callas o la cagas, la vida es muy complicada y para aquellas personas que tienen inquietudes aún más, quizás estaría bien poder transformarse en borrego de vez en cuando y seguir el rebaño y no tener curiosidad por que hay más allá, aunque por otro lado, de ningún borrego o manso se ha escrito nada en la historia: héroes, caballeros, santos y Agustinas de Aragón no pasaron a la historia por ser cobardes, sino por todo lo contrario por rebelarse ante su época por defender unos ideales.
El siglo XXI cada vez se parece más a la Edad Media en la que los pobres tenían que callar para poder comer es hacia donde hemos caminado durante años, y ahora recogemos frutos.
A pesar de todo esto, muchos seguirán siendo soñadores, creativos y seguirán intentando que esta sociedad sea un poco mejor, va por ellos esta entrada nocturna que acabo justo cuando acaba de entrar la madrugada.
¡Ánimo mis valientes! ¡Tu puedes cambiar el mundo!
Mapa de las Redes Sociales.
El rendimiento escolar

Hoy me está costando trabajo dormir, no paro de pensar en alguien muy especial y que lo está pasando mal. No es gracias a Dios ninguna de mis hijas, pero es alguien a quien quiero mucho, y no he podido evitar recordar cosas que a mí me pasaban cuando era pequeña. Con esto de haber nacido a principios de los setenta, en una década donde las palabras déficit de atención, hiperactividad, problemas de conducta o aprendizaje, ni siquiera sabíamos que existían siempre fui la que tiraba el vaso de refresco en las comidas familiares del domingo, la aturrullada niña que siempre metía la pata y que era la vergüenza en muchas ocasiones de sus padres.
Así crecí, sintiéndome la oveja negra de la familia, era la única que le daba disgustos a mi madre, frente a un hermano que era perfecto, estudiaba sin que nadie le dijera que lo hiciera, hablaba poco o casi nada, no tiraba los vasos de agua o refresco y nunca se metía en líos, yo por el contrario siempre andaba metida en uno.
Con el paso del tiempo, se que me moriré metiendome en líos y buscándome problemas por mi carácter inconformista, y por pensar que Dios nos ha puesto aquí para algo más que pasar sin pena ni gloria por la vida. La frase de mi madre: ‘Hija no tienes término medio’ es la más acertada, y no lo tengo o puedo decir que tengo poco, no se quedarme quieta ante la injusticia, no se callarme todo lo que debiera, pero he aprendido a salir adelante, a luchar, y sobre todo a intentar aprender de mis errores.
Con todo esto, no quiero que sintáis lástima por mí, ni estoy de bajón por haber tenido una infancia terrible, porque eso no es cierto tampoco, simplemente comparo a una niña especial con la niña especial que yo fui.
Tenemos la costumbre de felicitar a los hijos, amigos y familiares por sus notas, en mi caso puedo hacerlo cada trimestre cuando llega la gran cosecha de sobresalientes, pero no todo son sobresalientes, ni todos los niños pueden llegar a este nivel, y creedme tampoco es necesario hacerlo.
Hace unos meses que doy clases a alguien, y cuánto más la conozco más puedo comprobar que se trata de una personita con excelentes valores, íntegra, razonable y con unas cualidades excelentes, su problema le cuesta trabajo llegar al nivel del aprobado, y tiene que esforzarse mucho.
La he visto estudiar las mismas horas que mi hija, con la misma atención por mi parte y los resultados no han sido los esperados, mientras Ana sacaba 9 y 10 ella era feliz consiguiendo sacar un cinco o un seis cuando lo conseguía, y se venía abajo cuando el resultado era un suspenso.
Por eso, creo que los suspensos han de tomarse dependiendo de quién los traiga, si ves que alguien ha suspendido y se ha dejado la piel estudiando, habrá que probar otras cosas, otros recursos que permitan a esa persona poder alcanzar la meta.
Este trimestre se han empezado a ver cambios:
- Mayor nivel de autoestima.
- Una considerable mejora del tiempo de ejecución de las tareas.
- Se han recuperado unas cuántas asignaturas.
Pero las mates y la lengua, esas no hay forma de momento de conseguir el objetivo, así que habrá que seguir trabajando en estas materias.
Pero si algo tengo claro esta noche, es que me siento muy orgullosa de ella, de cómo está trabajando, de como está creciendo como persona, y que seguro que Dios la irá ayudando a superar obstáculos.
Ojalá mi pequeño granito de arena, en esta construcción le sirva y vaya superando las dificultades que le impiden seguir avanzando en estas materias. Lo merece, y como le digo a mis niñas, el que lo intenta es el que lo consigue, y ella lo está intentando.
Por eso creo que antes de ridiculizar a alguien por sus notas, hay que saber que hay detrás que problemas tiene, quizás esas calificaciones sean una señal de alarma de que algo no va bien, y con esto no digo que también no haya casos de vagancia, pero no siempre es así.
Buenas madrugadas.
"Confieso que soy adicta a esta droga desde hace años..."
La cuaresma
Reblogueado desde mirincondesordenado:
Han transcurrido cinco días de Cuaresma aunque aún sigan escuchándose las letras del carnaval, aunque aún ha transcurrido más tiempo desde la última vez que escribí en mi blog, tanto que hoy al ir a entrar me he dado cuenta que me lo habían jackeado y que estaba marcado como un sitio peligroso. Y he pensado ¿quién puede tener interés en hackear un blog pequeñito y humilde como este?





