MI TIO MANOLO
- Tío Manolo con Blanquita, el pasado invierno
- Mirad que cara contemplando a su sobrina nieta. JAJAJA.
El Tío Manolo. Bueno más que el tío Manolo, podía ser mi hermano mayor, pues tiene catorce años más que yo, era un chiquillo cuando yo nací, es más se lleva los mismos años que yo con mi hermano Manolo, y que mi hermano Manolo con mi hija Ana, no se si será Casualidad, pero en la familia, cada catorce años se alternan las Anas y los Manolos, y así viene ocurriendo, habrá que esperar para ver si el ciclo contínua o se rompe.
Hoy quiero dedicarle esta página de mi blog, porque hay veces en las que no nos atrevemos a decir a la cara cosas a las personas que queremos, por regla general es más fácil, decir lo malo, que decir lo bueno, y es que así de miserias somos muchas veces durante nuestra vida. Y después, pasa un suceso trágico y la amiga conciencia te recuerda, ¿por qué callaste? Gracias a Dios este no es el caso, y bueno, mi Tío Manolo está estupendo, pero hoy quiero decirle, que me acuerdo mucho de la cantidad de veces que me llevaba al Parque cuando era pequeña, de los regalitos que me traía cuando estaba embarcado, y venía de Ceuta y de Canarias, de los trabalenguas, EL PERRO DE SAN ROQUE…., porque siempre me ha costado pronunciar mucho la erre, como mi Campanilla, que ahora que está aprendiendo las letras, la erre le está costando tanto como me costaba a mí, recuerdo a mi tío reir a carcajadas, cuando yo decía ese trabalenguas, recuerdo a mi tío jugar conmigo, recuerdo cuando me llevaba al Reverte, a comer flamenquines, y recuerdo el día de mi comunión, llegó tarde, pero tenía una buena explicación, traía a alguien especial, a mi Tía Rosa, recuerdo la preciosa muñeca de trapo con pelitos rizados vestida de rosa que me regalaron, lo recuerdo como si estuviera pasando hoy, recuerdo cuando compraron el campito, con esa casita pequeña, recuerdo nuestras batallas en los eucaliptos de enfrente, mientras el Tío Manolo y los demás mayores veían la futura casa donde formarían su familia, recuerdo cuando me quedaba a dormir de pequeña en el campo, las partiditas de cartas por la noche, recuerdo cuando hizo su piscina, recuerdo cuando nos quedamos allí en verano, que yo no pasaba por el mejor de mis momentos, por culpa de ese novio que nunca me tenía que haber echado, recuerdo que siempre ha estado ahí, el y mi tía Rosa, en lo bueno y en lo malo, siempre, quizás muchas veces, en un segundo plano, sin inmiscuirse demasiado, simplemente ahí, que al fin y al cabo es como debe ser, y ahora que yo soy madre, que soy esposa, que tengo treinta y tantos, quiero dedicarte estas palabritas a tí y a la tata Rosa, gracias porque sois especiales.
UN ABRAZO.







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