EL SER HUMANO Y EL SABER


De todos es conocida la frase: “El saber no ocupa lugar”, y también es bien sabido por todos, que desde el comienzo de la humanidad, el hombre ha estado estudiando, observando, indagando, creando, inventando, descubriendo cosas: el fuego, la rueda, la máquina de vapor, las vacunas, la radio, el teléfono, y como decía Darwin, la especie que sobrevive es la especie que sabe adaptarse al medio y al tiempo que le ha tocado vivir.

Pero avanzando a una historia más actual, podemos ver, que la historia de nuestras abuelas, incluso la de nuestras madres, nada tiene que ver, con la historia de las mujeres del siglo XXI. Recuerdo cuando erámos niñas de octavo de EGB, y la madre Virtudes nos decía que seríamos las madres del año 2.000, ahora que vivo ese presente, recuerdo esas palabras, que entonces me parecían lejanísimas, de verdad, pero es que el tiempo no es que corra, simplemente, se nos escapa entre las manos cómo el otro día decían mis amigos del 5ºB en un precioso post. Hace ya 8 años que soy madre, y no es casi nada, frente a muchas amigas, que ya llevan 20, 30 y 40 años siéndolo. Y desde que soy madre siempre me pregunto lo mismo ¿lo estaré haciendo bien? ¿Estaré siguiendo el guión adecuado? Y es que los tiempos han cambiado, y de que forma, y no me refiero en cuestión de guarrerías que eso siempre las ha habido y siempre las habrá, y no me refiero en cuestión de identidad sexual, pues que yo sepa cuando yo era pequeña ya existían mariquitas y esas cosas, y no me refiero a la violencia de género que también existia, ni al aborto, ni a las separaciones, ni a la gente de mala voluntad, todo eso lo hemos tenido siempre, porque el hombre desde que es hombre, germinó con la semilla de maldad, en el momento que nuestros Primeros Padres cometieron el pecado original, y si no me remito a CAÍN y ABEL.

A lo que hoy me quiero referir, es que una madre de hoy día no tiene nada que ver con una madre de hace cincuenta años, y que aunque como el otro día le decía a mi marido, vale, nosotros estamos pasando una crisis gordísima, pero que no se te olvide, tus padres pasaron una guerra, y la verdad entre guerra y crisis, creo que todos nos quedamos con la crisis. Pero yendo al quit de la cuestión, yo no soy como mi madre, porque hay un salto generacional, y no porque en muchos aspectos no piense como ella, sino simplemente porque soy una mujer que trabaja fuera de casa, con mayor formación, con mayor estress, y con la vida planteada de otra forma, totalmente distinta. Yo cuando llegaba a casa del cole, me esperaba mi madre con la casa impecable, y con el almuerzo planificado, todo listo para comer, mi cuarto hecho, todo ordenado, mi ropa planchada, pero a lo mejor echaba de menos, que mi madre jugara conmigo, que fuera una madre en ese aspecto más infantil, un poco campanilla como yo, y que conste que esto no es una crítica a mi madre. Quiero que veáis, que las mujeres que trabajamos fuera y dentro del hogar, y que además no tenemos servicio doméstico aunque sea por horas, tenemos que hacer equilibrismos para organizarnos, y muchas veces, pues hay rachas que vas muy bien y todo va controlado, y hay otras, que te sientes un desastre, y que no puedes con tu vida, pero así es la vida, como la bolsa, etapas de subida, de bajada y épocas en las que te mantienes, que son las que más tiene uno que aprovechar, si son buenas para que duren mucho y sin son malas, para que acaben pronto. JAJAJA.

Así la vida es pura adaptación, es un aprendizaje constante y diario, y muchas veces, la vida requiere un esfuerzo más por nuestra parte, ya que quien algo quiere algo le cuesta. Nos esforzamos por tener unos estudios, unos conocimientos que nos permitan alcanzar un buen trabajo, con la esperanza de tener una buena posición, y estudiamos, digo que si estudiamos, hasta conseguirlo, algunos a la primera y otros al enesimo intento pero todos lo hacemos, dentro del trabajo, ahora que si la formación continua, que si cursos de reciclaje, etc. Si nos sacamos el carnet de conducir curso al canto, para aprender informática curso al canto, para aprender idiomas curso al canto, para aprender a coser curso al canto, para aprender a dibujar curso al canto, y así podría nombrar una lista infinita, hasta los políticos reciben cursos de técnicas de oratoria para dar mejor sus mítines.

Entonces, ¿por qué para ser padres, educar, ser buenos esposos no nos preparamos a fondo y en profundidad? ¿Acaso tu relación de pareja no es más importante que todo eso? ¿Acaso tus hijos no son tu mejor, mayor y más bello proyecto?

Parece que nos da vergüenza, o un poco de corte, admitir que estamos pegados en este tema, cuando no es más sabio el que más sabe, sino el que más consciente es de su necesidad de aprender.

Es importante pensar en esto, pues el mejor regalo que tenemos los padres son nuestros hijos, y a que cuando te regalan algo que te encanta te esmeras en cuidarlo con todo tu cariño, pues entonces, demos todo nuestro empuje a nuestro proyecto más importante, y preparemos nuestra mente, nuestro corazón y nuestra formación para mejorar, al menos, nos quedará la satisfacción de haberlo intentado con todas nuestras fuerzas, y como se dice a Dios rogando y con el mazo, pues eso, nosotros a rogar pero con mazo en mano, trabajando, porque tengamos claro: LOS HIJOS SON EL FUTURO.

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2 comentarios en “EL SER HUMANO Y EL SABER

  1. Buena reflexión. Yo estoy seguro de que eres una buena madre.

    Desde luego, pienso que las madres de antes eran mucho más abnegadas, generosas, sacrificadas y… mejores que las de ahora. Supongo que habrá excepciones, pero yo lo percibo así. También creo que las madres de ahora no tienen siempre la culpa de esto, porque están metidas en una vorágine laboral y es lo que les ha tocado vivir, o sea que se han sentido arrastradas, pero también creo que a veces lo queremos todo (paternidad, ascensos laborales, ocio variado) y todo no puede ser.

    Pienso que lo de formarse para ser buen marido o esposa o buen padre o madre está bien pero sin pasarse. Generaciones enteras han sido excelentes madres y esposas, padres y maridos, sin hacer cursillos ni chaparse manuales, sin ir a “escuelas de padres” ni buscar herramientas didácticas por la Red. Creo que por encima de todo hay que tener sentido común y amor verdadero. Con estos dos ingredientes te podrás equivocar a veces, pero lo harás muy bien en general.

    Lo que es de malos padres es hacer primar tus vacaciones, tu ocio, tu tiempo libre o tu dinero sobre la educación, el bienestar y el derecho y la necesidad de los niños de pasar tiempo con sus papás. Y estos fallos son muy habituales por desgracia.

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  2. Hoy nos preparamos para todo, pero, efectivamente, nadie nos enseña a ser padres. Y sin embargo es una tarea dificilísima la de educar a quienes amamos, educar el carácter, educar en la virtud y en unos valores. Pienso que lo fundamental es amar, educar y respetar a los hijos como Hijos de Dios que son.

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