EN LA CUNA (TERCERA PARTE)


La noche llegó, era la primera noche en casa, cuánto había anhelado volver a descansar en la cama, extrañaba el colchón del hospital, pero no pudo dormir, el celo maternal, la impedía coger el sueño profundamente, cómo antes lo había hecho, otro cambio, ahora había alguien que dependía totalmente, y que la necesitaba, y se había propuesto ser la mejor madre. La noche pasó y llegó la mañana, unos pajarillos cantaban y la luz del sol entraba por la ventana, el día era precioso, un precioso día de invierno que bien podría invitar a una impaciente primavera, pero era enero, aún quedaba mucho para la primavera, pero en el sur, algunas veces el tiempo hace bellos guiños.

Había sido un nuevo regalo para ellas, ÉL, las miraba cariñosamente, lleno de amor, ahí estaban las dos, y se sentía orgulloso, de nuevo se repetía EL MILAGRO DE LA VIDA, EL MILAGRO DEL AMOR.

Cómo por casualidad, se acordó de cuando era alumna de aquel Colegio de Monjas, la Compañía de María, y se acordó de qué hacían al comenzar la mañana al llegar a clase, y pensó que podría ser una buena idea, hacerlo de nuevo, al fin y al cabo, volvía a ser alumna, pero en este caso, con profesor en la distancia.

Y dijo en voz baja:

Oh Señora Mía, Oh Madre Mía,

yo me ofrezco enteramente a Vos,

y en prueba de mi filial afecto,

me consagro en este día,

mis ojos, mis oidos, mi lengua, mi corazón

en una palabra todo mi ser,

ya que soy toda vuestra,

Oh Madre de bondad,

guardarme y defenderme

como cosa y posesión vuestra. AMEN.

Poco a poco, iban brotando todas aquellas semillas de amor, que un día su madre, ahora abuela, había sembrado. Y es que cuando nos enfrentamos al reto de la vida, hay que tirar hacia delante, y solas se hace complicado, difícil, pero con la ayuda del PADRE, con la ayuda de DIOS, todo se consigue. Al fin y al cabo, ser madre es intentarlo, y volverlo a intentar, dar amor sin esperar recibir, disfrutar cada pequeño avance, cada pequeño instante, y estar atentos, alertas y vigilantes, nada más, en la vida todo es rutina, así que ¿por qué dejarle fuera de la rutina, si estamos aquí por EL?

4 comentarios en “EN LA CUNA (TERCERA PARTE)

  1. La familia y un gripazo me ha tenido un poco apartado de todo esto, pero poco a poco vamos reincorporando a la rutina bloguera, por eso, antes que nada deseo, en este primer contacto anual,desearte a tí y a los tuyos, lo mejor en este nuevo periodo de resistencia y esperanza. Un fuerte abrazo.

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  2. ¿Por qué dejarle fuera, si estamos aquí por Él?
    Señor, no permitas que yo te deje fuera de mi vida.
    Otra cosa: qué bonita oración, yo también estoy consagrada a María, con estas palabras: “Soy toda tuya, reina mía, madre mía, y cuanto tengo tuyo es”.
    Besos.

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  3. Anaroski, vengo a saludarte y a desearte feliz 2009. He estado algo apartada de los blog, pero a ver si me pongo al día.

    Esta historia que cuentas de la cuna, me hace ver que todo lo que algún día se aprendió, como las oraciones, el rezar por las mañanas, el confiar en Dios, aunque en algunas etapas de la vida puedan quedar olvidadas, siempre estarán ahí. Y nos ayudará cuando lo necesitemos.

    Yo creo que cuando se quiere formar una familia hay que confiar mucho en Dios y pedirle ayuda para no sentirse solo o cansado. Estoy segura que se evitarían muchos abortos, si la gente confiara en Dios.

    Muchos besos.

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