LA ENFERMEDAD


Estos últimos días, con el infarto de mi abuelo Manolo, he pensado mucho sobre la enfermedad y la muerte. Es curioso, que de buenas a primeras se pasa de estar sano a estar enfermo, y de estar vivo a estar muerto. Y sobre eso, no hay control, ni receta, y creo que es una de las afirmaciones más importantes para demostrar que existe algo superior a nosotros, que nos marca el tiempo de estancia en este planeta, en esta vida.

Recuerdo una vez, que mi madre me contó una historia que le contaba a ella su abuela de pequeña. Mi madre le preguntaba a su abuela, ¿por qué se mueren los niños? Y su abuela siempre le contestaba, hija somos velitas, algunos somos velitas más largas y otros velitas más cortitas, de ahí, que unos vivamos más que otros. He de reconocer que siempre me gustó la historia y me parece muy ilustrativa.

Estos días, las noches que he pasado en el Hospital las he dedicado a meditar, en primer lugar lo que os acabo de comentar: el paso de la salud a la enfermedad, de la vida a la muerte.

En segundo lugar, cómo vivir una enfermedad. Mi abuelo Manolo, tiene 94 años, siempre había sido un hombre muy sano, bueno los bronquios un poquillo regulín, pero tenía su tratamiento de fondo. ¿Quién le iba decir que un martes a las doce y media de la mañana tendría un infarto? ¿Quién le iba a decir a mi madre que hace 8 años iba a ser diagnósticada de un cáncer y que siete años más tarde volvería aparecer? ¿Quién o quienes pueden asegurarnos que nos acostaremos vivos y podemos amanecer muertos?

No es que quiera sembrar el pánico, ni asustar a nadie, pero todas esas preguntas han pasado por mi mente. De pronto estás, de pronto te has ido.  C´est la vie.

Pero, he llegado más allá, viendo a mi abuelo, día tras día, cómo un auténtico soldado valiente en la batalla, luchando contra su cuerpo, para recuperarse, intentando levantarse, sentarse, mover las piernas, mover las manos, intentando hablar, todas ellas cosas, que ya hacía antes, y que por un momento ha dejado de poder hacer. Ahora empieza de cero, y en esa puesta a cero del contador, ya se mantiene perfectamente de pie, camina, y mueve sus manos, e incluso intenta hablar, poco a poco, seguro que lo consigue, pero si hay una cosa clara, es que el quiere vivir, se ha agarrado a la vida, quiere estar aquí, y no ha tirado la toalla.

Ojalá hubiera tenido la cámara de video en el hospital y lo hubiera grabado, sus ganas, sus energías, sus enfados cuando no lo entendemos, sus sonrisas cuando nos ve llegar, sus fuertes abrazos, y es que Dios se vale de la familia y de los amigos, y de otras personas que tenemos a nuestro alrededor para darnos las fuerzas que necesitamos, y aunque tengamos el problema nos da la muletilla para poderlo sobrellevar.

Con la cámara de video en mano, hubiera grabado cada momento, para gritarles a todos esos que dicen EUTANASIA SI, que la vida, es nuestro más preciado tesoro, y que en el caso de mi abuelo 94 años, y un infartazo gravísimo, lo podían haber dejado morir, total tiene 94 años y su pronóstico era de que se quedaría cómo un vegetal, sin embargo está en pie, y prometo, subir alguna foto en breve. Se que muchos pueden pensar que es muy fácil hablar cuando ha salido hacia delante, y no se ha quedado en una cama, pero a esos, les digo que mi abuela estuvo 3 años en una, y al final, tenían que darle de comer con un tubito y una jeringa, como si fuera un pajarillo, y murió en su casa, en su cama, con sus hijos, con sus nietos, con toda su familia, eso sí, con ayuda de una señora llamada Lucía, que debido a la enfermedad de mi madre, ayudaba a moverla, y a lavarla.

Y es una gran suerte, que todos los tuyos te acompañen, hasta el final.

VIVA LA FAMILIA TRADICIONAL.

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7 comentarios en “LA ENFERMEDAD

  1. Terly dijo:

    Querida Ana:
    Acaba ahora de leer tu post y veo que el abuelo Manolo, aunque lentamente, se va recuperando y esto me da una gran alegría.
    Junto a tus oraciones par pedir por su total recuperación te pido que unas las mías desde esta otra punta de la piel de toro.
    Un beso.

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  2. Terly dijo:

    Querida Ana:
    Aquí te traigo la respuesta a tu pregunta que mediante tu comentario me has realizado en mi blog:

    “Querida Ana:
    Por supuesto que puedes, es para mi un honor y una satisfacción difundir la obra de mi padre y nunca en mejores manos que en las tuyas.
    Un beso”

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  3. Hilda dijo:

    Mi abuelita es sobreviviente a un cáncer de matriz y ahorita está muy malita pero sigue dando lata. Una tía está luchando contra el cáncer de estómago, otra sobrevivió a un melanoma maligno. Dios es el único que sabe como y cuando nos vamos, no tenemos porqué decidirlo nosotros. Aplausos a tu abuelo, un abrazo para ti. Hilda

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  4. maria jesus dijo:

    Querida Anaroski, resulta que tenía este blog entre mis favoritos del ordenador y no sabía que era el tuyo. Es que no tengo mucho tiempo para el blog, tenía que ponerlo al día, pero entre las cosas que tengo que hacer y mi torpeza informatica no me desatranco.
    Ojala tu abuelo se ponga bien del todo y tu madre tambien. Rezare por los dos. Un beso

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