COMO LA MADRE DE LA PANTOJA


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Queridos amigos:

No quería marcharme a dormir, sin contaros que hoy me siento cómo la madre de la Pantoja, explicando claro, que para mí el término “madre de la Pantoja”, significa madre orgullosísima de sus vástagos, emulando a la figura de madre de las folclóricas que siempre las acompañaban en su camino, sin ningún otro tipo de trascendencia, eso es lo que significa.

Y es que hoy me siento así, hemos estado en una boda, de la cuñada de una buena amiga, era una boda muy familiar, y han asistido multitud de niños pequeños. No suelo ir a bodas con mis hijas, pues me han educado en que las bodas son acontecimientos para adultos y no para niños, y de ese mismo modo actúo yo. Pero en esta ocasión, y tras petición de la novia, y de mi amiga, las hemos llevado. Hemos llegado al restaurante donde se celebraba el festín a eso de las nueve de la noche, y tras una larga tanda de entrantes, en las que he de destacar la espontaneidad de mi hija Blanca, persiguiendo al camarero para que le diera pinchitos de cordero, pinchito pofavo, pinchito aqui, aqui, que nos ha hecho a todos soltar unas cuantas carcajadas, ha llegado el momento de pasar al salón a cenar.

He de reconocer que antes de ir a cualquier evento, suelo leer cartillas: Portaos bien, pedid las cosas por favor, dad las gracias, esperad a que os digan, no seais impulsivas, no comed como si no hubierais comido nunca, saludad a todo el mundo, sed agradables, no gritéis, comeros todo lo que os pongan, no os levantéis de la mesa, en fin, toda la larga retahila, que les suelto a las pobres.

Bueno, pues hoy, no les he soltado ninguna. Mi hija Ana (9), estaba sentada en nuestra mesa con menú de adulto, Blanca y Lucía en la mesa de los niños, a Lucía no le hizo mucha gracia la historia, y en los entremeses vino a decirme que no quería estar sin nosotros, pues de las tres, es la más sentimental, así que me la llevé aparte y le dije que las normas eran las normas, y que ella era una chica muy educada, y muy buena, y que tenía que cumplirlas. La pobre se sentó sin rechistar, y ¡MILAGRO! No se movió de la mesa durante toda la cena, y además se comió toda la comida, un gran logro para ella, porque es una niña supernerviosa, y encima muy mala para comer, sobre todo la fritura que no le gusta nada, y os podéis imaginar menú de niños: tortilla de patatas, croquetas, nuggets, filete empanado, todo fritura. Un par de veces me he levantado a verla, pues era la única que se quedó en la mesa de los doce niños que la componían, y la primera vez me acerqué y le dije, ¡QUE CONTENTA ESTOY, PERO QUE BIEN TE ESTAS PORTANDO!, Y me contestó: Mamá no se me apetece nada estar aquí sola comiendo esto que no me gusta, pero las normas son las normas ¿verdad? Mientras mi hija Ana, se enfrentaba por primera vez a un menú de adulto, que se ha comido sin rechistar, y comportandose cómo una niña más mayor. Así que por eso, he titulado el post, cómo la madre de la Pantoja, y es que hoy más gorda no he podido llegar a casa, estos pequeños detalles, te dan energías y te animan a seguir educando, y la prueba ha sido bien valiosa, mi hija de cuatro años, se ha quedado sola en una mesa comiendo, porque era lo que tenía que hacer, hubiera sido más fácil salir corriendo por el salón, cómo el resto de los niños, o ir en busca de mamá o papá a quejarse de que no le gusta la comida, pero no, no lo ha hecho, y es que poco a poco, en esto de la educación se van recogiendo los frutos. Eso no significa que a lo mejor, mañana no vuelva a tener un día revoltoso, o que si va a otra celebración se porte igual de bien, o a lo mejor sí. Lo importante es que su pequeña cabecita empieza a forjar CONCIENCIA, esa palabra tan importante, y que tanto sentido da a todo lo que hacemos. Ojalá, el día de mañana cuando tenga quince, deciseis o dieciocho, tenga esa decisión en tener claro, su forma de comportarse, pero mientras, saborearé esta pequeña victoria casera, que me va a permitir acostarme con una sonrisa en la boca y llena de satisfacción, tan sólo darle gracias  a Dios, por esta familia que me ha dado, y pedirle que me ayude a saber educarles para que sean buenas personas.

BUENAS MADRUGADAS A TODOS.

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2 comentarios en “COMO LA MADRE DE LA PANTOJA

  1. en el siguiente entrada del blog te estas quejando de los ladrones del psoe en andalucia y ahora hablas de lo orgullosa que tiene que estar la madre de la pantoja? desde luego hermosa…que hipocrita!!!

    ISABEL PANTOJA + CASO MALAYA = ATA CABOS TU SOLITA

    VIVA EL PRESERVATIVO!!! EL UNICO CRISTIANO BUENO ES EL CRISTIANO MUERTO!!

    P.D.: MIS GRANDES ORACIONES A DON MANUEL FRAGA!

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