COSAS DE NIÑOS


Ayer sábado fuimos a dar una vuelta a Cádiz, en la Plaza del Yacimiento, muy cerquita de la Catedral, había una verbena que organizaba la Cofradia de Sanidad de la localidad, así que placer y trabajo se mezclaron y nos fuimos a dar una vuelta por el acto cofrade.

Aparcamos en el parking del Campo del Sur, y al salir, Lucía me dijo, ¿Mami me vas a llevar al circo?, entonces Ana le contestó ¿tú al circo? Pero si te da mucho miedo, ¿no te acuerdas que el año pasado te asustaste cuando mamá nos llevó al circo?

Entonces Lucía le respondió, “claro hija, es que el año pasado tenía cuatro años”, y este año tengo cinco, con cinco años ya no te da miedo el circo, si  hubiera tenido cinco años no me hubiera dado miedo.

He de reconoceros que no pude evitar soltar una carcajada por el razonamiento de mi hija Lucía, que había dado por hecho que al cumplir un año más, se sentía más segura, y ya no podía tener miedo a los animales del circo, y me dio que pensar su actitud.

Muchas veces los mayores tenemos miedos, inseguridades, y probablemente estos sean debidos a malas experiencias que todos arrastramos en nuestra vida.

En mi caso, tengo miedo a no ser aceptada, tengo miedo a no caer bien, tengo miedo a no hacer las cosas bien, a no sentirme importante, y es que durante mucho tiempo, me he sentido como un bichito raro, una chica desastre, que evoluciona en una madre exigente, que quiere hacer las cosas bien, y se autoexige todos los días, y claro eso algunas veces….

Hace unos días, en mi trabajo alguien intentó hacerme daño, o al menos yo lo sentí así, al final aparentemente todo quedó en agua de borrajas, y mi jefe me decía a ve cuando te vas a enterar que confiamos en tí.

Ese día llegué a casa y no podía dormir, me sentía como mi hija Lucía ante los elefantes del circo que le causaron tanto pavor, y es que nosotros los adultos también tenemos nuestros propios elefantes, y lo peor, muchas veces no somos capaces de decir, eso era antes, ahora no tengo miedo.

Me pareció una frase valiente e inteligente la de mi hija, y sin ella saberlo me enseñó que no hay que tener tanto miedo, que las cosas se pueden hacer bien, y es que Dios nos pone cada ayuda….

Creo que mis tres hijas representan todos mis miedos y también todas mis virtudes, y cada una es un pequeño espejo en el que me miro, algunas veces viendo cosas que no me gustan, pero que me hacen reflexionar sobre mi verdadero ser, mi verdadero yo, y que están ahí para que  a mí no se me olviden que las tengo que cambiar, otras veces veo cosas buenas, muy buenas cosas que me llenan de orgullo de las tres, entonces una pequeña sensación de satisfacción recorre mi cuerpo, y una pequeña voz, casi imperceptible, me habla al oido, y me dice ¿ves cómo vas en buen camino?

En fin, pequeñas vivencias, pequeños detalles, de la enriquecedora vida de una familia con hijos.

Buenas tardes a todos.

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