MUDANZA EN EL CORAZÓN. DEDICADO A MI ABUELO MANOLO.


Queridos amigos:

Hoy tengo un día bastante malo, a pesar de estar de vacaciones y de vivir unos días de serenidad y bronceado, junto a mis tres princesas, hoy y estos días de atrás algo me quita el sueño, y no me deja dormir. Aunque debería decir alguien, pues se trata de mi abuelo Manolo, y es que hay veces que no se entienden ciertas cosas, y hasta el cristiano más ferviente, no se mi caso, pues tengo Fé de hojalata, y anda bastante oxidada últimamente, duda en ciertos momentos.

Mi abuelo Manolo es el padre de mi madre, mi padrino, padrino de mi prima Marichón y de mi  hija Blanca, nació en 1915, y fue un joven de la guerra, y por supuesto inició su andadura en la posguerra, fundando una familia de la que yo soy parte. Mi abuelo Manolo nunca se ha caracterizado por ser un hombre que muestre mucho sus sentimientos, pues esos tiempos duros que le tocó vivir, seguro que marcaron su carácter de supervivencia, su carácter de luchador, si hay dos cosas que se pueden destacar de el son: SU GRAN AMOR POR LA FAMILIA Y LOS SUYOS Y SU FUERTE CARÁCTER, es la mejor forma de definirlo. Actualmente tiene 95 de años que cumplió en un día singular el 23 de febrero, lo que ocurre que el ya llevaba muchos años en este mundo cuando ocurrió el famoso suceso.

Muchos de vosotros recordareis que el año pasado en febrero sufrió un ictus, del que se recuperó casi completamente, pues el habla no la ha vuelto más a recuperar, y eso para él ha sido como una cárcel en su propio cuerpo, pues al abuelo le encanta charlar, yo creo que en eso me parezco a él, y ahora con sonidos onomatopéyicos la mayoría de las veces, no lo entendemos, y acaba por enfadarse con nosotros, y al final sale “LA CASTA DOMÍNGUEZ”, que nada tiene que envidiar a las mejores castas de otras familias.

Desde aquel 11 de febrero, de 2009, el abuelo ya no es el mismo, no solo por el ictus sino porque es muy duro, no poderte comunicar con la gente que quieres y que te quieren, y los años que le faltaban a su edad real, le han caido de golpe en lo alto, y es que antes del ictus, abuelo parecía tener quince años menos, que le cayeron de golpe ese fatídico día.

El Abuelo, pasará a la historia por ser el primero de mis abuelos en ir a una residencia de ancianos, pues mi abuela Anita, mi Abuelo Quiqui, mi Abuela Ana, fueron cuidados cariñosamente y con dedicación absoluta por mi madre, que se afanó en hacer más leve y llevadero esos últimos momentos en los que una persona se aferra a la vida mientras siente que se va apagando poco a poco. Pero por desgracia, la situación es distinta, mi madre tiene un cáncer con una metástasis en estadio cuatro, y para colmo en estos últimos días ha sufrido una fractura en el esternón, derivada de los diversos tratamientos, y de la descalcificación ósea que sufre por la maldita enfermedad.

Hoy he visto a mi madre llorar como una niña pequeña, a la que se le ha ido su padre y no sabe si va a volver, he sentido la frialdad de la casa sin el, y le he visitado en esa residencia, con las paredes impregnadas de tristeza, reflejada en esas caras de todas esas personas que se ven al igual que hoy mi abuelo replegados en un rincón como un tiesto inservible, como un juguete roto.

Llevo todo el día pensando en él, y durante cuatro días no he parado de pensar en él, una opresión fuerte me impide dormir, y me ha hecho recapacitar, esta tarde en la playa mientras veía a mis tres hijas hacer un castillo de arena. Y es que nuestra vida es eso, un castillo de arena, que en cualquier momento puede sufrir un revés por una ola del mar, y es que nunca pensé que vería a mi abuelo en esta situación. Situación que no juzgo, mi madre no puede por su estado de salud, y los demás tienen sus vidas, sus problemas, sus historias, sus labores.

Y yo creo que ese es el gran problema de nuestra sociedad, estamos demasiado ocupados, yo la primera, y muchas veces se nos olvida lo fundamental, se nos olvida quien tuvo la gracia de Dios para transmitirnos la vida, se nos olvida quien luchó y lo dio todo por los suyos, se nos olvida quien trabajaba y trabajaba  como un mulo, quien era feliz compartiendo con los suyos todo lo que tenía, quien disfrutaba viendo a todos los suyos a su alrededor, y como hoy, Manolo está solo, solito sin mi abuela, y solito sin su familia, en un ambiente como dirían algunos con otros de características similares, personas que lo dieron todo a los suyos y ahora están en manos extrañas.

El egoísmo, es el mayor pecado de todos nosotros, y es el que se ha adueñado de todo este mundo que nos ha tocado vivir, no queremos complicaciones, no queremos problemas, buscamos el ocio, para muchas veces no enfrentarnos con la cara fea en el espejo, porque no nos gustamos, no queremos meditar porque en muchas ocasiones, el chivato de la conciencia nos haría ver todas las veces que no hemos hecho cosas, porque nos hemos buscado ocupaciones absurdas para no enfrentarnos a ese verdadero problema, y es que hoy somos mujeres y hombres muy ocupados, somos mujeres y hombres sin tiempo, nos hemos convertido en pequeños reyes Midas, que han quedado atrapados en el confort, y que ni aún rodeados de gente, nos sentimos acompañados.

Creo que lo de mi abuelo, se podría haber evitado, si todos nosotros, yo la primera hubieramos sacado un poquito de tiempo para dedicarle, pero todos tenemos obligaciones, todos tenemos hijos, todos tenemos pareja o marido, o mujer, o que ir a jugar al gimnasio, o al paddel, pero que poco tiempo hemos tenido para el abuelo, y cuánto nos ha dado el, durante toda su vida.

Hoy para mí es un día triste, y me siento que hemos perdido una batalla importante, le pido a Dios que nos perdone, y por supuesto le pido a mi abuelo que él lo haga también, pero si hay alguien en esta historia que es inocente, es mi madre, que bastante tiene con llevar la pena de que su salud, no le permite cuidar de quien le dio un día la vida, todos los demás tendremos cosas que explicar, la persona que ha dejado su casa, esa por la que tanto luchó, y tanto trabajó, es mi abuelo, un gran luchador, una gran persona, de fuerte carácter, y cabezón, pero de gran corazón.

Se que a lo mejor estoy siendo demasiado dura, pero este diario personal que me sirve de desahogo, no lo puedo adulterar, no puedo contenerme, ya me he contenido hoy bastante, cuando he visto a mi madre destrozada, cuando lo he visto en la Residencia, y sobre todo cuando he tenido que explicarselo a mis hijas.

La reacción de Lucía, que no lo entendía con sus cinco años y me decía, mami pero ¿porqué se ha llevado a abuelito de su casa?¿quién lo ha echado? No he sabido que contestarle, y he notado una vez más mis lagunas como madre, en cierto modo por cobardía, porque la verdad es que el egoismo es el que lo ha echado de casa, ni más ni menos que eso, el maldito egoismo.

Nos querremos aferrar en que allí va estar atendido, y que mi madre no puede cuidarlo, pero somos muchos más, somos 12 entre hijos, hijos políticos y nietos, todos adultos todos con una vida, demasiado ocupada para atender al abuelo. Se que las cosas pasan para enseñarnos, y que no ocurren por casualidad, pero esto no lo entiendo, ¿a donde vamos a llegar?

Buenas madrugadas a todos.

Anuncios

5 comentarios en “MUDANZA EN EL CORAZÓN. DEDICADO A MI ABUELO MANOLO.

  1. Si tanta pena te da y tan mal te sientes contigo misma, que haces que no luchas y convences a tu familia para que entre todos poniendo cada uno su granito de arena, algunas horas a la semana, podais cuidarlo en su casa, rodeado de la gente que le quiere, porque no?

    En vez de tanto pedir perdon,actos, no palabras, eso es lo que realmente tiene validez.

    Y entre tus familiares no incluyo a tu madre, claro está, una ha sido capaz de llevar para delante a tus abuelos, no van a ser capaz 12, con mucho menos esfuerzo y tiempo??

    Me gusta

  2. Queridísima Ana, tu abuelo no está solo, Dios está con él y el ángel de la guarda lo custodia en todo momento. Por supuesto os habría gustado tenerlo en casa, pero si tu madre está mal y los demás no podéis atenderlo como él lo necesita, lo único que tenéis que hacer es no dejar ni un solo día -si es posible- ir a verlo y así él seguirá sintiendo el calor de la familia. Desde ahora rezaré para que los días que el Señor quiera tenerlo entre nosotros sea feliz y esté contento. ¡Y no tengas remordimientos!
    Un fuerte abrazo, guapa.

    Me gusta

  3. No seas tan dura contigo misma, la vida no es fácil para nadie. Lo que teneis que intertar ahora es ir a verlo lo más que podais, que no se sienta sólo alli. Realmente a mi me daria muchisima pena, pero…. Quiere mucho a tu madre e intenta que no se siente culpable, la necesitas fuerte de cabeza para superar su enfermedad. un beso grande

    Me gusta

¿Qué te ha parecido? Deja tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s