PLETÓRICA


Queridos amigos.

Así estoy pletórica, por eso he titulado así esta entrada en mi diario personal. Cuando eres madre hay un salto importante en tus prioridades, y tus prioridades empiezan poco a poco a convertirse en “sus prioridades”, y es que estos pequeñajos nos vuelven locos, de alegría, de intranquilidad, de satisfacción, de miedo, de inseguridad. Ser madre son muchas sensaciones a la vez, y exige un cambio radical en tu modo de vida, que te obliga a emprender un camino sin rumbo fijo, pero con una meta, conseguir que esos pequeñuelos el día de mañana sean hombres y mujeres de bien.

Nos es fácil enseñar lo que conocemos y sabemos hacer con facilidad, pero enseñar otras cosas, esas que nos cuestan más trabajo, es complicado. Recuerdo hace unos años cuando en una tutoría me decía la profesora de Ana, tienes que subir a tu hija la autoestima, es una alumna brillante y sin embargo es muy insegura, recuerdo que le dije ¿y eso como lo hago? Si yo misma soy una persona muy insegura, y nunca me he sabido valorar, algo que a lo mejor desde fuera no se percibe a primera imagen, pues no se porqué suelo dar la imagen de fuerte y arrogante, creo que será por Freud, mecanismos de defensa que me ayudan a no mostrar mi fragilidad.

En los últimos años, más concretamente en los dos últimos años, todo esto ha cambiado, y yo también lo he hecho, mi fragilidad ha aflorado tanto, que no he podido evitar que mucha gente conozca a la Ana más frágil, mas insegura, parece que la Ana fuerte, la que podía con todo, la que siempre seguía y seguía hacia adelante se había quedado sin alcalinas, por la presión de las circunstancias, en esa misiva, dos pequeñas personitas Lucía y Blanquita, sufriendo la ausencia de su madre, que andaba descentrada buscando su sitio de nuevo, tras un gran fracaso empresarial.

Todo esto, me ha ido forjando, y me ha ido sentando prioridades básicas, que había dejado apartadas en un rincón, en su lugar adecuado. Mis hijas me necesitaban y yo las necesitaba a ellas más aún, una persona sin sus seres queridos es un ser desgraciado, triste y sin luz.

Pero como dice mi madre, Dios que escribe derecho en renglones torcidos, me había puesto delante de mí, la prueba del espejo, mi hija Lucía, la princesa Campanilla, que vive en Campanilleros, no sé si será casualidad.

Mirandome en mi hija me he visto a mí, he visto mis nervios, mi hiperactividad, mi mente ágil a la hora de pensar, mi afán de superación, pero también he visto mi inseguridad, y el cómo me atasco cuando algo me cuesta, y lo pronto que suelo tirar la toalla. Hace ahora casi un año, le dije “cariño tu puedes, y tu quieres y lo vas a conseguir”, el motivo, una nefasta profesora el curso anterior, y un pésimo nivel que para nada se correspondía con los 515 euros de factura, que el colegio me giraba mensualmente al banco, por la educación de mi número dos. Fue entonces cuando me paré, pensé, estudié la situación, diseñé un plan, y el plan funcionó, digo que si funcionó y con unos resultados excelentes. Ahora “super campanilla”, ha finalizado educación infantil, y el nivel ha sido el mejor, el más alto, pero eso no es lo más importante, lo mejor es que ahora confía en ella misma, ahora sabe que es capaz, ahora sabe que con trabajo, esfuerzo e ilusión, podrá conseguir cosas, y que si algunas no se consiguen tampoco pasa nada, no podemos hacerlo todo bien, y todo perfecto, pero lo mejor, lo mejor de todo es que mi hija, sin darse cuenta, me ha ayudado a mí con su testimonio, y con esa transformación que se ha producido en ella a lo largo de este curso, que se traduce en ese nivel de responsabilidad adquirido y encima sin perder ni un ápice de espontaneidad y alegría.

Dios te da hijos para ayudarte y para enseñarte, y seguro que si a mí me ha dado tres es porque tendré tres asignaturas que aprender para ser una mejor persona, y es por lo que estoy pletórica, tenemos la obligación de cuidarles, de quererles, y ellos casi sin darse cuenta, nos dan lecciones magistrales, lecciones de las que no se aprenden en la escuela, lecciones que tan sólo la vida te puede enseñar.

Aún me queda la tercera maestra, Blanca, que me he dado cuenta de lo que me necesita, pero gracias a Lucía y Ana, ahora encuentra una madre renovada y con fuerzas y ganas de luchar, luchar porque esta empresa, la más importante que jamás vaya a tener, que se llama familia, funcione, y funcione con la ayuda de los cinco socios familiares que la formamos.

Buenas madrugadas a todos.

2 comentarios en “PLETÓRICA

  1. Querido amigo:

    Gracias por tus palabras tan cariñosas, pero no he puesto ni he quitado nada, los hijos enseñan muchísimo. Un abrazo fuertísimo.

  2. Como padre, te entiendo y comparto. Me alegra saber que ahora estés en esos momentos irrepetibles, tan bonitos, que nos dan esos pequeñajos. SALUDOS.

¿Qué te ha parecido? Deja tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s