PREADOLESCENCIA


Se habla mucho últimamente de la preadolescencia, para definir esa etapa entre los 10-13 años, en la que las niñas y niños comienzan a dar sus primeros pasos para la edad adulta, y me refiero a su desarrollo hormonal. En estos momentos, puedo decir que tengo ya una de ellas en la preadolescencia, pues mi hija mayor tiene diez años, y está en ese momento en el que de buenas a primeras toda la ropa se le empieza a quedar pequeña, el pie vuelve a crecer dos tallas en tan sólo un verano, y cada semana la ves un poco más alta y con el cuerpo un poco más cambiado. Aunque no es de las más cambiadas de su clase, en muchas amiguitas se pueden avistar los primeros síntomas del cambio que en breve empezará a gestarse.

He de reconocer, que como madre supone un nuevo reto afrontar esta etapa y que no me gustaría perder esa relación tan especial que tengo con Ana de mutua confianza, pues he intentado desde pequeña que tengamos una relación de comunicación fluida que nos permita hablar, “sin sustos”, aunque de momento no haya tenido que tragar mucha saliva para disimular. He intentado ver las cosas como normales, incluso los errores, porque que mayor error que no considerar normal equivocarse, quizás sea porque pocas personas se han equivocado tanto en su vida como me he podido equivocar yo, que me he dado de bruces muchísimas veces con muchísimas cosas, pero como digo, aquí, batalleando y dando mucho la lata.

En economía hablamos de los DAFO (Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades), yo gracias a este diagrama he conseguido que mi hiperactividad que era una debilidad mía que además representaba una seria amenaza para mis relaciones personales, el no pararme a pensar muchas veces lo que decía, se haya convertido en una oportunidad para hacerla mi fortaleza, y poder realizar labores de supermami a diario y tener vitalidad la mayoría de los días para realizarlas, aunque a veces esté muerta de agotamiento, como me ocurre esta semana. Pero tengo la suerte de tener a Ana ahí, durante toda la semana Blanca está dando la lata para dormir, está claro que hay que eliminar la siesta, pero claro las dos horas que pasa con mi madre, suele dormir la siesta y encima no le voy a decir a la abuela que no la deje dormir, cuando con lo activa que es, es un descanso cuando está dormidita, pero claro las malas noches me las trago yo.

El martes se acostó a las dos y media de la madrugada, y ayer miércoles lo hizo a las doce y media, eso sí se despierta por las mañanas para ir al cole, y aguanta el día, será cuestión de genética, pero hay que ir corrigiendo este descontrol horario. Y claro ahí está Anita, todas las mañanas, prepara el desayuno que se llevan al cole las tres mientras que yo me arreglo para ir a trabajar, y es que yo llevo toda la semana costandome trabajo el despertar.

Es una alegría sentirte apoyada por tu hija y una gran satisfacción, ver que las cargas diarias con la corresponsabilidad de los que forman una familia se llevan mejor, siempre no ha sido así, y han existido momentos de auténtico caos, en los que me he sentido cómo Hércules pero sin fuerza con la sensación de llevar el mundo a mis espaldas, ahora parece que la carga comienza a repartirse.

Y es ahora, cuando me preocupa que la preadolescencia o la adolescencia distancien nuestra relación, no porque me ayude en casa, bien lo sabe Dios, sino por la relación de tanta complicidad que tenemos, con tan sólo una mirada nos entendemos las dos, y sabemos muchas cosas con tan sólo mirarnos, al igual que valientemente cuando nos equivocamos lo decimos. Cuando mete la pata me lo cuenta, y lo hace con naturalidad, eso provoca que Lucía ya lo vaya haciendo también, y que Blanca poco a poco lo haga.

Si algo he echado de menos, en mi relación con mi madre, es esa confianza especial que se tiene que hacer desde el vientre, pero claro en nuestro caso, había muchos agentes externos que nos lo han impedido, y ahora quizás podamos aprovechar este tiempo pero lo que no se puede es recuperar el tiempo perdido, el tiempo perdido es como el agua que corre, tan sólo te queda atrapar la que sale nueva y eso intento ahora.

Me preocupa internet, que es algo tan grande y tan maravilloso como para permitirte conocer a gente estupenda, como algo tan malo y tan peligroso como para llegar a destruirte, me preocupa su actitud ante el mundo, el alcohol, las drogas y el sexo como protagonista, la esperan ahí fuera, muchos diréis como nos han esperado a todos y después no ha sido para tanto, pues nuestros principios nos han ayudado muchas veces a librarnos de más de una situación comprometida, pero no es lo mismo ser tu el protagonista, que estar ahora en la situación de madre, la cosa cambia mucho, dentro de poco me tocará a mí estar al otro lado de la mesa de negociación. Hay que soltar cuerda me dicen mis amigas, pero a una distancia suficiente que puedas recoger, pero sin tirar excesivament fuerte para no golpear ni para que se rompa la cuerda, y sinceramente no sé si seré capaz. Complicada misión la que me queda por delante.

Además, seguiremos la estela Barrio Sésamo, con Blanca durante una temporada y comenzaremos la época de las primeras letras con Lucía, tres hijas en tres etapas diferentes, con formas de ser diferentes y con una madre con ganas de no perderse nada de ninguna de las tres.

En fin, que seguimos en la brecha, seguimos en la batalla, y cada vez pidiendo más ayuda a Dios, para que siga cuidando de nosotros.

BUENAS MADRUGADAS AMIGOS.

5 comentarios en “PREADOLESCENCIA

  1. Y que lo digas, pero hay que poner en juego la imaginación, el cariño y la conciencia. Nos ha tocado vivir en el siglo de ¿la conciliación? En fin hay que seguir currándose la situación que áun tenemos que dar mucho de sí. Un besote.

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  2. Creo que estoy en una situación parecida, tres hijos la mayor va a hacer 10, el mediano 5 y la pequeña 1 y además trabajando los dos. ¡Qué Dios nos ayude!

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  3. Hola. Yo también soy madre de tres hijos. El mayor ya tiene dieciocho años, la segunda dieciseis y la tercera trece. Así que ya he pasado por esa etapa que dices y la verdad es que, a pesar de la preparación previa, tuve bastantes problemas. Sin embargo, ahora con mis hijas tengo muy buena relación. El chico sigue descarrilado, pero confío en que se recupere con la ayuda de Dios. Un saludo.

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