TRAVESURAS


Tres hijas y tres etapas distintas, y hoy la protagonista del día ha sido la benjamina de la casa Blanquita, bueno la verdad que lleva toda la semana apuntando maneras con las noches trasnochadoras que se ha pegado.

La tarde no ha podido estar mas movidita, mientras que limpiaba la cocina, había dejado el cubo y la fregona preparado para tal como acabara limpiar el suelo, pues había quedado con mi madre para ir a visitar a mi abuelo, salir de compras y antes tenía que dejar a la mayor en catequesis de postcomunión.

Cuando fui a por el cubo, para comenzar a fregar la cocina me encuentro a Blanca con la fregona en la mano y toda el agua esparcida por el salón, hasta tres veces he tenido que pasar la fregona para secar el suelo. Ya no sabía si estaba en casa o en los lagos de Covadonga. Cuando he terminado la he cambiado de ropa, imaginaros como estaba, y hemos ido a dejar a Ana a catequesis.

Tras la catequesis fuimos a visitar al abuelo Manolo, y allí otro enfado, todo porque le dije que tenía que bajar por la puerta que daba a la acera, la pagó con Lucía y le estropeó su precioso peinado, y hacerle eso a Lucía es como si nos acordamos de los antepasados de una persona adulta, al final la parte trasera del coche se ha convertido en una telenovela con tirones de pelo incluidos, que se han cortado a voz de Lucía copias cincuenta veces debo respetar a mi hermana y Blanca se queda castigada en el cuarto sola y no viene a ver el abuelo. Entonces la paz se ha hecho por unos instantes en el trayecto de no más de doscientos metros hacia la residencia andando desde el coche, Lucía se ha enfadado porque no conseguía cerrar un pequeño bolsito de Hello Kitty que llevaba, otra vez he tenido que ir al almacén de la paciencia.

Han entrado como los tupamaros y no han saludado, otro toque de atención y tan sólo eran las cinco y cuarto de la tarde. Nos hemos ido a la salita de visitas con el abuelo para tener más intimidad, aunque realmente es para que los otros abuelos no tuvieran que soportar las caritas de enfado y el malhumor de mis hijas, a los diez minutos ha llegado mi madre, y de nuevo espectáculo el motivo un silbato que llevaba Lucía en el bolso, al final decisión salomónica y silbato al bolso de mamá y para ninguna de las dos.

Hemos recogido a Ana de catequesis y nos hemos ido de compras. Miedo me da pensar cuando las chicas de la zapatería hayan tenido que organizar los zapatos, la estantería que estaba a la altura de Blanca ha servido para que Blanca como un ratoncillo la gatee completamente quitando todas las cajas que iban a su paso, y en esos momentos de tierra tragame, el primo de mi marido con su mujer y sus hijas, la situación era de comedia.

La niña pequeña descalza en el estante más bajo de la estantería sorteando cajas y abriendolas, los zapatos deportivos que llevaba tirados en medio de la tienda  con dos cajas abiertas que eran los zapatos que me disponía a comprar, mientras mi hija Lucía enseñándome los modelos más psicodélicos que he visto en mi vida en calzado infantil, y convenciendome que le comprara unas bailarinas de color plateado, junto con mi hija Ana que me mostraba unas zapatillas tipo bota converse, de Tarta de Fresa, en fin una auténtica locura, y mi marido, ¿sabéis donde estaba? Tomando café como el niño del paladín, es decir, con su mamá. Ya que cuando le conté el plan me dijo que no le apetecía ir de compras que prefería visitar a su madre. Está claro que oliendose el marrón ha preferido quedarse tranquilo, ¿por qué narices los hombres tendrán que ser así?

Al final he tenido que recordar a la dependienta el descuento de familia numerosa que no me había aplicado en los zapatos, y que puso cara de poker cuando le recordé, seguramente pensaría ¿Descuento señora? Descuento de tiempo el que me queda a mí aquí por culpa de su hija que me ha desmontado la tienda completa. En fin, he vuelto a leerle la cartilla, y ahí he visto un brote verde. Pero no de los que habla Zapatero, sino de los de verdad. Me ha dado la mano, y me ha dicho, mami yo quiero ser una niña “ducada”, ya voy a ser buena en?

A raiz de ahí, creo que ha guardado la artillería y se ha convertido en un lindo angelito, dulce y cariñoso y hasta se ha dormido pronto. Y ahora me encuentro en mi sofalito viendo una peli con la única compañía de Pepita mi perrita yorkshire, que paz tan grande.

Buenas madrugadas a todos.

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