El Hada Matutina


Hace ya casi treinta y cinco años, oí hablar por primera vez del Hada Matutina .

Fue mi abuelo Quiqui, el padre de mi papá el que una tarde en su casa tras almorzar toda la familia me contó la historia.

Shhhhhh, Mi casa está encantada, -me dijo.

Yo lo miraba con ojos de asombro, ¿cómo iba a estar la casa de mi abuelo encantada? –Me preguntaba.

Si hija mía, todas las casas donde hay niñas y niños pequeños están encantadas por el Hada Matutina.

Pero Abuelo, ¿Quién es  ese hada? –Le pregunté.

Pues verás hija mía, el Hada Matutina es una pequeña princesita del Reino de las Hadas, juguetona, sonriente y un poco traviesa, pero con un gran, gran corazón, podemos decir que se parece un poquito a ti.

¿Y por qué tiene encantada tu casa, abuelo? –Le pregunté.

Muy fácil, cuando el Hada Matutina era pequeña tenía mucho, mucho miedo a la oscuridad, y le costaba muchísimo quedarse dormida.

 Sus padres el Rey Elfo y el Hada de la Playa pasaron noches y noches en vela. Además a Matutina le pasaba como a ti no le gustaba dormir la siesta, y esto era agotador para el descanso de sus padres. Pero poco a poco, Matutina fue creciendo y creciendo y se hizo mayor llegando a convertirse en una preciosa hada de pelo y ojos negros como tú, y en la fiesta de la Primavera ocurrió el milagro.

Matutina cumplía ciento dieciséis años, la mayoría de edad para las hadas, era la noche del 21 de marzo, y la Gran Reina Primavera hizo su presencia. Todos estaban muy nerviosos porque Primavera era la Reina más importante de aquel lugar lejano. Además era la encargada de hacer que las flores se abrieran, los pájaros cantaran, los peces navegaran, las semillas volaran. Pero además tenía la gran responsabilidad  de dominar a los vientos y al mal tiempo.

Al llegar a la playa, Primavera, la Gran Reina se dio cuenta que le faltaba algo, -había perdido su aguja mágica de oro y azabache, y sin ella, no podría tener lugar la entrada del buen tiempo.

Todos comenzaron a buscarla y andaban como locos mirando aquí y allá, pero no encontraban la preciada aguja.

Elfos y hadas cambiaron sus semblantes alegres por caras de tristeza y preocupación, sería la primera vez que una desgracia así ocurriera.

De pronto Matutina salió corriendo y comenzó a andar de aquí para allá, a saltar entre dunas y matorrales, iba y venía hacia la orilla del mar. Mientras muchos de los duendes y de las hadas daban la misión por perdida y comenzaban a lamentarse. La hora señalada para la fiesta del buen tiempo casi había llegado y cada vez todos estaban más tristes.

 Entonces una pequeña vocecita gritó desde la orilla del mar.

¡Reina Primavera!

¡Reina Primavera!

¡Aquí está! ¡He encontrado la aguja mágica!

Era la pequeña Matutina , la traviesa pero adorable hadita, ella sola, gracias a esa gran vitalidad y empeño, había salvado la estación y el buen tiempo. Ese carácter que hace tiempo había sido un inconveniente para sus padres por su incansable actividad, hoy le había permitido encontrar algo tan importante para todos.

Sus padres por fin se sintieron muy orgullosos de ella y entonces, la Reina de la Primavera se le acercó a darle las gracias por su valentía y tesón y  le concedió un don a la pequeña hada.

Serás el hada encargada de velar por los más pequeños en sus sueños de día y de noche’. –dijo el Hada Reina.

Desde ese momento, Matutina tiene la misión de cuidar a todos los niños que duermen la siesta y duermen de noche, para que tengan felices sueños y no venga el Ogro de las Pesadillas.

Pero como Matutina tiene un gran corazón, no solo los vigila, sino que a los niños que aprenden a dormirse solos, la primera noche que lo consiguen les deja un pequeño regalo bajo la almohada como premio a que por fin ese niño o niña ya ha aprendido a hacerse mayor y responsable.

Entonces me dormí junto a mi abuelo, y al despertar, ¿Sabéis que ocurrió?

El Hada Matutina había dejado una bolsita de golosinas bajo mi almohada.

De esta forma fue como conocí al Hada Matutina .

Todo fue distinto desde ese día, porque cuando llegaba el momento de  dormirme siempre pensaba en que Matutina estaba allí para cuidarme y no tenía miedo a la oscuridad porque sabía que el horrible Ogro de las Pesadillas no podría acercarse a mí. Así que ya sabéis, si tenéis miedo a la oscuridad, pensad en el Hada Matutina ella velará por vuestros sueños para que sean felices, muy felices y os despertéis contentos y alegres.

Y colorín colorado, este cuentecito se ha terminado.

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Un comentario en “El Hada Matutina

  1. Antonio Jesús Ballesterod Izquierdo dijo:

    El cuento del Hada Matutina me ha gustado muchísimo. Felicito sinceramente a la autora por ello. Se presta para hacer un cuento mucho más largo, porque matería hay de sobra (por lo menos a mi, se me ha hecho muy corto). Además, el cuento encierra una moraleja, que eso siempre es ideal que aparezca en un cuento para que sea realmente instructivo. Un abrazo pues para la autora, de parte de: Antonio Jesús Ballesteros Izquierdo (autor del cuento “El Osito Desobediente”…

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