Mi pequeña tropa


Desde ayer puedo disfrutar de mi familia plenamente, y tras un duro año de trabajo con poco tiempo para los míos, no hay nada mejor que poder disfrutar de esos pequeños y grandes momentos familiares: juegos en la piscina, ratos de sobremesa, desayunar, almorzar, merendar y cenar juntos, risas, confidencias, alguna que otra broma y un entorno maravilloso. ¿Qué más puedo pedir? La verdad que nada quedarme como estoy que ya con eso me siento satisfecha.

No hay mayor motivación para una madre que ver que tus hijos poco a poco se hacen responsables y que se van convirtiendo en personitas con valores y con sentimientos. Me maravilla ver cuánto ha madurado Lucía en estos dos últimos años, así como a mi hija Ana que sin ella saberlo marca la pauta de sus hermanas con su ejemplo de esfuerzo y tesón. Las notas han sido maravillosas y los sobresalientes han copado todas las casillas de cada una de las asignaturas de este curso, otro aliciente más para pasar un feliz verano, y es que cuando se trabaja bien y no lo digo por mí, sino por ellas no hay que trabajar dos veces. Pero lo más admirable, todas las mañanas y sin nadie decirles nada, hacen tres o cuatro páginas de repaso, antes de ir a la parte de atrás a bañarse en la piscina, y poco a poco vamos acostumbrando a Blanquita a que tiene que sentarse un ratito todos los días, nos aprovechamos de que quiere hacerse mayor y sentirse mayor como sus otras dos hermanas.

Por si fuera poco, tengo conmigo a Teresa, un regalo especial, tiene la misma edad que la niña que tengo en el cielo, y no os lo voy a negar no puedo evitar teniendola con nosotros imaginarme a mi Angelito aquí con todos nosotros, no puede ser pero algún día podré verla seguro, y será cuando ya aquí no haga falta.

Desde que mi madre se  ha operado he vuelto a pensar mucho en la muerte en que habrá más allá, esta vez nos ha pasado cerca pero de momento la fe de todos ha movido montañas porque el tenerla aquí es un autentico milagro. Ya hemos pasado el primer ciclo de quimio, bueno lo ha pasado ella, nosotros somos meros espectadores, simplemente eso, espectadores “sufridores” como los del UN, DOS TRES, pero que al igual que éstos, cuando el verdadero participante va ganando la partida nos sentimos plenamente felices.

Hasta aquí os puedo escribir, para daros las gracias de todo corazón a todos. Seguiremos en contacto.

 

 

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