Trabajando el futuro


Blanquita (tres años) dedica un ratito a "repasar el curso".

Estamos de vacaciones y es el mejor momento del año, por fin la familia está unida y podemos compartir todas las horas del día juntos. El curso escolar acabó de forma sobresaliente y hemos tenido la suerte de poder disfrutar de unos días en el chalet de mis tíos Manolo y Rosa en Chiclana, todo un lujo para una familia en crisis económica. Y es que Dios te abre ventanas cuando algunas puertas se cierran.

El año ha sido duro para todos, muchas horas de trabajo y muchas horas de estudio para mis hijas en la mayoría de las ocasiones ligadas a mí a través de la línea telefónica.

Llama la atención como esta experiencia las ha hecho más maduras y de forma autónoma poco a poco van conociendo sus obligaciones de estudiantes y con respecto al trabajo familiar.

Ahora ha llegado el tiempo del relax, del descanso, pero a pesar de todo, las chicas dedican una horita escasa, no más a recordar los conocimientos adquiridos durante el curso dentro de la pauta del verano. Y es que a veces el verano puede llegar a descontrolar y a convertir en caos la vida familiar si no se lleva con un orden adecuado.

Lo mejor es plantear una rutina, distinta pero una rutina que nos ayude a encasillar una serie de tareas para que la familia funcione organizada y este mes sea realmente lo que se espera de él un auténtico disfrute y un lujo de convivencia. De momento parece que este año lo vamos consiguiendo y sin mucho esfuerzo, será cuestión de que poco a poco todos nos vamos adaptando.

En la imagen podéis ver a mi peque (3 años) como trabaja su cuadernillo y es que según su señorita todavía no anda muy definida con eso de la mano, aunque yo creo que sí. Es completamente zurda lo que pasa que cuando se cansa le da por querer usar la otra y claro en esos momentos los resultados dejan de ser tan buenos. Y es que quizas ella ha sido quién más ha acusado mi ausencia este año y haya llevado peor la falta de su madre. Y es que en este mes le ha cambiad el carácter, está más cariñosa y no tan arisca, y casi no se mete el dedo en la boca. Vamos consiguiendo progresos. Y confío en que lo hará y muy bien.

Llama la atención su vocabulario, la forma de expresarse, la cantidad de palabras que utiliza y su correcta pronunciación, los conceptos que tiene aprendidos, lo que le gusta la lectura pero la escritura, esa de momento no es su fuerte y el colorear tampoco habrá que darle un poco de más tiempo en este sentido. Pero sobre todo animarla, confiar en ella. Ya se lo dije a Lucía hace un par de años, si tu quieres puedes, y lo ha conseguido. Poco a poco su hiperactividad va siendo mucho más controlada. Y a la mayor tan solo darle las gracias, es mi perfecta aliada, mi cómplice, mi apoyo, todo un ejemplo para sus hermanas.

Y es que hoy me siento feliz, feliz de ver como a pesar de la crisis, las cosas van funcionando bastante bien. Y a la crisis que le den, que poco a poco te acostumbras a vivir con lo realmente esencial. Algún saldremos de ella, seguro, pero desde luego no con esta gentuza que nos gobierna.

Buenas tardes.

 

 

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