La profesión de ser padres


En determinados momentos como este que estoy atravesando ahora me preocupa especialmente la educación de mis hijas. En momentos de tanto sufrimiento y descontrol de horarios, se hace más necesario que nunca no perder de la calma, pero si fácil es escribirlo o decirlo, se vuelve difícil ponerlo en práctica.

Con un trabajo a turno partido, con un marido con el mismo horario, con tres hijas, con tu padre enfermo en un hospital y con tu madre también enferma, se hace casi imposible llevar una vida con normalidad. Si te pones al día en el trabajo, te atrasas con la casa, si dedicas más tiempo a tu padre enfermo, te retrasas con tus hijas, si dedicas el tiempo a tus hijas te sientes mal por no dedicar más tiempo a tus padres enfermos, si además de paras a pensar que tienes marido, y que un marido es algo más que un cohabitante de la casa, y un co-educador, y aterrizas sobre la realidad de que es tu pareja, y que también necesita atención cariño, y otras cosas que también son necesarias, el agobio empieza a hacer mayor, pero claro después piensas en tí que te sueles quedar para la última, y descubres que el pelo se te cae del estress que tu cara denota el cansancio y el sufrimiento, que quieres hacer más y que no puedes, que tienes la sensación de no tener el control de la situación, que te sientes como una verdadera inepta muchas veces, y lloras sola en tu cuarto, tapada hasta arriba para que no te vea nadie, porque durante el día te ha tocado el papel de dura, el papel de activa, de fuerte, incluso me atrevería a decir de prepotente y de listilla, cuando en el fondo sabes que ya no puedes con tu alma.

Es entonces cuando le preguntas a la conciencia ¿hago lo correcto?¿hay alguna forma de hacerlo mejor? E intentas invertir el orden de las prioridades, pero al finalizar la semana te vuelves a sentir igual de mal, y vuelves a reordenar prioridades y vuelves a sentirte triste, y así una semana, otra y otra, hasta 9 meses así. Cuando la normalidad parece que va a llegar un  nuevo sobresalto llega. Y muchos te dicen la vida es así, esta es la vida. Pero yo no soy capaz de imaginarme una vida siempre así, también la vida es felicidad, tranquilidad y hasta aburrimiento algo tan necesario y que ahora echo tantísimo de menos.

Durante un tiempo quiero ser aburrida, y cuando me pregunten decir, todo bien, lo normal, trabajando, mis niñas muy bien, yo también y mis padres van tirando, sueño con decir esas palabras.

Anoche hablaba con mis tres hijas antes de que se fueran a dormir, me acuerdo que les dije que tenían que hacer un esfuerzo extra, que tenían que ser fuertes en esta situación y de esa forma ayudarían a mamá, ya que si conseguían poner un poquito de su parte me descargaría un poquito de trabajo y me ayudarían ellas a mí. Pero la verdad es que echo de menos mis tardes en la mesa del comedor con las tres, yo trabajando en las webs y mis hijas estudiando alrededor mío, muchas veces volviendome loca escuchando tres preguntas distintas a la vez, pero sintiendome orgullosa de poder participar de sus vidas, de su tiempo y de poder ayudarlas a aprender.

Necesito una tregua de tiempo, un kit-kat un spa emocional que nos deje tranquilos a todos durante una temporada, necesito fuerzas nuevas, y la mente despejada para poder pensar como llevar la situación complicada que atravieso.

En definitiva, necesito vuestras oraciones ahora más que nunca.

Buenas madrugadas.

2 comentarios en “La profesión de ser padres

  1. Hola: te comprendo perfectamente y me siento identificado contigo, porque tenemos una situación semejante (matrimonio con tres hijas) y he pasado por circunstancias muy parecidas a las tuyas (tener que compaginar trabajo, familia, padre enfermo, atender a las hijas…. y procurar no estresarse demasiado). Es muy cierto eso de “Dios aprieta pero no ahoga”; cuando crees que estás al límite, siempre compruebas que “sacas fuerza de flaqueza” y que dia a dia vas encontrando pequeños momentos alegres que siempre comprensan las horas de tristeza, impotencia o agobio. Suelen ser los hijos y tu pareja quienes te van proporcionando esas alegrías cotidianas, pero otras veces las encontramos en la gente con la que vamos relacionandonos, según qué momento o circunstancia. Te quiero dar ánimos y decirte que tras las malas rachas vienen siempre tiempos de bonanza, igual que tras la tempestad vienen la calma. Un consejillo: por mucho que tu agenda te absorba todo tu tiempo, es importante dedicarte un ratito, aunque sea pequeñito, a ti misma, a relajarte, a desconectar, es fundamental para cargar las pilas: un pequeño paseo escuchando música, un ratito de lectura, algún deporte…En fin, espero que vayas encontrando cada dia esa fuerza que nos hace llegar a la noche “con la tarea hecha” y que pronto puedas estar mas relajada; seguro que cuando al finalizar la jornada das un beso a tus cieletes, ya dormiditas, ellas te dan el ánimo necesario para levantarte el dia siguiente y continuar con la lucha. Ánimo !!!

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