Pensamientos de una noche de verano con olor a césped recién cortado


Último día de julio, algo más de las dos y media de la madrugada. Acabo de volver de comprar tabaco, no lo puedo evitar y el cigarrillo puede conmigo, al volver al campo ese olor a césped recién cortado, las estrellas y una noche de verano para estar en el porche charlando rodeada de la familia o los buenos amigos.

Un día cargado de noticias el de hoy, algunas no me las esperaba y me han hecho pensar, pero otras me han alegrado la noche, me han hecho ver la luz al final del túnel, y es que el adelanto de Montoro sobre el déficit hace pensar que podemos salir del agujero y que el camino de la austeridad es el camino correcto.

Pero no ha sido lo único bueno, mi prima Rosita, la más pequeña ha empezado hoy a trabajar tras varios meses buscando trabajo, no trabajará de arquitecto técnico que es su profesión pero como ella misma me dijo no está la cosa para exquisiteces sino para apechugar con lo que cae y ir cotizando y rellenando vida laboral. Aquí se demuestra que el que busca acaba encontrando, siempre que se esté predispuesto a encontrar algo.

Mis vacaciones en el campo están siendo estupendas, juego todo el día con mis hijas, las ayudo con sus tareas escolares que reforzarán lo aprendido durante el curso para ir bien preparadas para el próximo y desde hoy disfruto de la compañía de mi marido. Un paréntesis que ya necesitábamos como pareja y como familia y es que tras estas vacaciones hay muchas vivencias, esfuerzo, sufrimiento y trabajo que ahora se recompensa con el descanso.

Dicen que en verano hay más separaciones que en el resto del año, puede que sea verdad, pero para mí el verano significa poder disfrutar día a día de todo lo que tengo que sacrificar el resto del año.

Ser mujer, esposa, madre y trabajadora significa en estos tiempos hacer auténticos equilibrios, ¿conciliación? perdonen que me ría, pero esa palabra aún nos queda tan grande, aún no hemos avanzado lo suficiente como para apoyar a las familias numerosas y que conste que la mía es numerosa a lo justo pues somos cinco miembros, aunque como muchos o muchas dirían todo un reto para los tiempos que corren, o no, según se mire.

3 comentarios en “Pensamientos de una noche de verano con olor a césped recién cortado

  1. Éramos la única familia en el restaurante con un niño. Yo senté a Daniel en una silla para niño y me di cuenta que todos estaban tranquilos comiendo y charlando. De repente, Daniel pegó un grito con ansia y dijo,”Hola amigo!” Golpeando la mesa con sus gorditas manos. Sus ojos estaban bien abiertos por la admiración y su boca mostraba la falta de dientes en su encía.

  2. ANA: NO LO PUBLIQUES, POR FAVOR

    Sólo quiero decirte que Arcendo necesita muchas oraciones, en su blog está contando los pasos de su cruel enfermedad.
    Te lo digo porque sé que tú lo aprecias como yo, desde que nos conocimos y ahora se está santificando a marchas forzadas.

    UN BESO CON MI CARIÑÑO.

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