El milagro de la vida


Hoy ando noctámbula, suele pasarme cuando tengo muchas cosas que me preocupan en la cabeza. El próximo 21 de noviembre darán a un amigo una noticia que puede cambiar el rumbo de su vida. Se lo que puede estar pasando su familia, porque para saber lo que está pasando él, seguro que mi madre podría decirle muchas más cosas que yo.

Recuerdo cuando en marzo de 2008 le volvieron a detectar cáncer a mi madre. Recuerdo que se nos cayó el mundo encima, una metástasis había nacido en la zona extirpada. La zona no podía ser peor: el mediastino contactando con la pleura, el diagnóstico fue tajante, no había posibilidad de operación, tan sólo luchar con el tumor mediante duras sesiones de radioterapia, viajes diarios a 120 km de casa para recibir el tratamiento por temas presupuestarios de MUFACE que había roto su convenio con la Seguridad Social, y graves efectos secundarios, tras la radio llegó la quimio, tras la quimio un tratamiento de base para tener al maldito tumor a raya, hasta que un día se acabó el tratamiento.

Cuando comenzábamos a confiar que la pesadilla podía haber acabado, en la revisión nos encontramos con la desagradable sorpresa de que el tumor se había reactivado, a pesar de haber sido achicharrado, reducido con radioterapia, a pesar de la cantidad de sustancias tóxicas que el cuerpo de mi madre había recibido para combatirlo, en tan sólo dos meses y medio el tumor había resucitado.

Se me cayó la tierra encima. Pero de pronto una ventanita se abrió, un pequeño clavo al que agarrarse, un valiente cirujano con residencia en Córdoba podría hacer algo por mi madre, garantías pocas, muy pocas.

No puedo olvidar la fortaleza de mi madre en esos momentos, cuando como una valiente decidió someterse a esa tortura de operación que consistía en ponerle un tórax de titanio y quitar todo lo malo. En primer diagnóstico, el médico no quiso operar a mi madre, porque la operación era muy complicada y su realización incluía tres técnicas que juntas nunca había practicado. Pero las ganas de vivir por mi madre, y su fé hicieron a este profesional replantearse la decisión e intentar conseguir en su palmarés de reputado cirujano una nueva proeza.

Llegó el día señalado 15 de mayo, quizás Santa Juana de Lestonac tuvo que ver mucho en esto, y quizás el mes de la Virgen María también  hizo su acopio de bendiciones. Tras una larga operación, las noticias no fueron buenas, el tumor era mucho más grande de lo que el tac mostraba, algo que se podía esperar, ya que mi madre es alérgica al líquido de contraste y las imágenes mostradas pueden variar de la realidad, como ocurrió.

19 días en la UCI, llena de cables, temiendo por su vida, hasta el punto de que un fin de semana los médicos nos dijeron que teníamos que tomar una decisión que no avanzaba y que podría entrar en coma. Recuerdo mis palabras: ¿Quién soy yo para decidir sobre la vida de mi madre? Recuerdo esos momentos de tensión, de drama, de nervios, y desolación. Pero de repente, todos pensamos, ella ha hecho todo esto porque quiere vivir, confiemos en Dios.

Y esa noche ocurrió algo que para muchos será extraño. A la mañana siguiente mi madre nos contaba que había visto unos monjes y a una mujer que llamaban Lupita. El médico nos dijo que estaba desorientada por los calmantes, el oxígeno y la UCI. Salí especialmente desolada ese día del box, y me fui a abrir mi blog, necesitaba escribir. Al entrar había varios comentarios. Y uno de ellos era de unos sacerdotes de México que seguían mi blog y estaban rezando por la curación de mi madre. No sé si será casualidad, no sé si llamarlo milagro, pero a partir de ese día, todo comenzó a cambiar y muy lentamente mi madre fue mejorando. Despues otra vez la lucha, las quimios, más radioterapia, más pastillas, goteros, Zometa, calcio, hormonas, y llegó la morfina.

Desde entonces hasta ahora ya han vuelto a pasar casi dos años que se cumplirán si Dios quiere en mayo, en el mes de la Virgen.

No quiero con esta entrada ser negativa, todo lo contrario, quiero compartir esta vivencia con muchas personas que ahora están sufriendo como yo el tener un familiar con esta enfermedad que poco a poco te matando. La Fé mueve montañas, y con mi madre lo compruebo día a día.

Solo quiero antes de despedirme, decirle a mi amigo Antonio, que confíe en Dios, y que sepa que sus amigos virtuales estamos aquí para apoyarle darle ánimos y rezar mucho. Que sea fuerte, que Dios todo lo puede.

Buenas madrugadas

3 comentarios en “El milagro de la vida

  1. Emocionado por tus palabras y muy agradecido por tus oraciones te escribo estas líneas. Efectivamente no son momento fáciles, pero EL me está sosteniendo y aguanto, lo que nunca hubiera pensado. No sé que sería de mí sin EL, sin la presencia constante de mi MADRE, sin vuestros rezos. No sé lo que me tocará, pero sé que no estoy solo. ABRAZOS ENORMES.
    También ofrezco por tu madre, estamos juntos no solo en la enfermedad, sino en la fe. DIOS OS BENDIGA.

  2. Muchas gracias, Ana, creo que le va ayudar. Este testimonio de tu madre es muy valioso. No sabes cómo me alegro de que esté bien y pueda disfrutar de sus nietos.
    También rezamos mucho, muchos por ella.
    Un besazo, preciosa.

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