Maltrato en la escuela


No sé que pasa últimamente en las escuelas, pero seguro que los padres tendremos algo que hacer y decir al respecto. En tan solo un mes he tenido que sufrir dos episodios de malos tratos, la primera fue mi hija Lucía (siete años) que tenía que aguantar como un compañero la insultaba cada vez que recibía un sobresaliente en un examen hasta el punto de no traer los libros a casa para intentar suspender. Gracias a Dios parece superado.

El segundo lo ha sufrido mi hija Ana, la mayor. Un niño de su curso, este no está en su clase la ofendió hace dos días en la escuela. Le llamó auténticas barbaridades, que en caso de haber sido dichas por un adulto bien hubieran valido un juicio de faltas y su correspondiente denuncia por agresión. Pero a Ana no le ha dolido tanto esa agresión, porque la mitad de las palabras escuchadas ni las conoce ni las entiende, sino la actitud del resto de sus compañeros, que en lugar de arroparla o defenderla se rieron ante el insulto del niño. Precisamente esos a los que Ana les presta sus ejercicios cuando por las mañanas no los llevan hechos, les explica los temas cuando no los entienden, y que se pelean por tenerla en su grupo de trabajo escolar, porque su sola presencia es garantía de una buena nota.

Para mí todos esos tienen un nombre, pero me lo voy a callar para no ponerme a su altura. Al fin y al cabo también parece haberse solucionado pues el tutor intervino y ejerció su autoridad severamente con el indeseable niñato y éste al día siguiente llegó arrepentido a pedirle perdón a mi hija. Pero y los otros ¿No debían haber pedido perdón también? ¿Acaso no fueron unos cobardes?

Desde luego, me dan ganas de decirle a mi hija que se acabó ayudar a nadie, que se acabó defender a sus compañeros, y que vaya a lo suyo, pero por desgracia como no soy así, ni ella tampoco, sufriríamos mucho las dos, yo por dar un mal consejo y mi hija por el hecho de intentar llevarlo a la práctica.

Eso sí, un pequeño escarmiento si que les daba, y a todos esos padres y madres les pediría que eduquen a sus hijos mejor, no vaya a ser que mañana el reírse les traiga consecuencias nefastas, no con Anita sino con alguien que no esté educada en la misma forma que ella lo está y entonces a lo mejor se metan en un lío.

Buenas tardes a todos

 

4 comentarios en “Maltrato en la escuela

  1. Así es Fran, y el tema del fútbol o cualquier deporte infantil es para tratarlo también, fustraciones de padres que se proyectan en sus hijos y que acaban afectando su salud mental.

  2. La cuestión está en qué valores estamos transmitiendo a los más pequeños, porque ellos reproducen las actitudes de los padres. Hace poco hablaba con unos padres de nuestro cole sobre la violencia verbal presente en los partidos de fútbol infantiles.
    ¿Y luego nos sorprendemos por estas reacciones?
    No es solo cuestión de poner la otra mejilla, sino de demostrar que lo realmente admirable es no entrar al capote de la provocación, y seguir siendo personas de bien.
    Muchos ánimos.

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