La estrellita de Oriente


Que la Estrella de Oriente guíe tus pasos hacia Jesús.
Que la Estrella de Oriente guíe tus pasos hacia Jesús.

Recordando en estos días el libro de D. Enrique Monasterio “El Belén que puso Dios” me he puesto a pensar en la estrella de Oriente. Esa estrella que pasó de ser una estrella más en el firmamento a recibir la encomiable misión de avisar al mundo que Dios se había hecho hombre naciendo en un humilde pesebre de la Virgen María.

¡Menuda responsabilidad! Supongo que tras toda una eternidad sintiéndose una mas en el firmamento, viviendo la soledad de los inconformistas de los que esperan algo más, por fin llegó su momento de gloria, y menuda gloria dar luz y ser guía de todos los que aguardaban el nacimiento de nuestro Mesías, Jesús.

¿Cuántos de nosotros brillamos sin darnos cuenta de que lo hacemos? ¿Cuántos nos quedamos con la oscuridad del espacio exterior en una noche cerrada y no somos capaces de ver los guiños de las estrellas? ¿Cuántas personas conocemos que siendo estrellas del día a día no saben darse cuenta de su gran responsabilidad?

Últimamente se habla mucho de estrellas, estrellas de la música, estrellas de cine, estrellas del teatro, estrellas del fútbol, del baloncesto, del tenis, de motos, coches y de gimnasia rítmica, pero no se habla de las estrellas del día. Sí de esas estrellas que aparecen en tu vida cuando no sabes como seguir adelante, y me refiero a esas personas que muchas veces te sorprenden por lo inesperado de su ayuda pero que Dios las pone ahí en tu camino para guiarte en un momento determinado, para avisarte, para cuidarte, para recordarte que El solo el es tu padre y te quiere con locura.

En casa tengo cuatro estrellas una mi marido me da sabiduría y estabilidad, otra mi hija Ana me da su paciencia y afán de superación, otra más alocada mi hija Lucía me da su alegría y vitalidad y la más pequeñita de todas, Blanquita es la que más brilla por su espontaneidad, por su inteligencia y algarabía.

Cuatro estrellas que componen mi firmamento familiar y que día a día me guían y me dan fuerza al caminar, y este firmamento se hace aún mayor cuando llega Nochebuena y nos sentamos a festejar el nacimiento del Niño Dios con el que me dio la vida, con la que en su vientre me llevo, con mis hermanos y sobrinos, mis tíos y primos y mi suegra para completar la reunión.

La Navidad es especial, la Navidad es amor y entre todos en la mesa y como es tradición cantaremos a los postres, villancicos para festejar que Jesús nació. Presidiendo una estrella que en cada punta lleva un amor, el amor a mi abuela Anita que fue la primera que se marchó, el de mi Abuelo Quiqui que tantas cosas me enseñó, el de mi abuela Ana que con sus nanas nos arropó y el pobre de mi abuelo Manolo que el año pasado también nos dejó.

Cuatro puntas que destellan vertiendo sobre nosotros su amor y que cuando miro al cielo siento con gran emoción que sonríen desde lo alto por ver a su familia un año más compartir su amor.

FELICES FIESTAS A TODOS.

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