Regálales tu tiempo y se feliz


la familia

Soy de las que disfruta dando, no voy a negar que también me gusta recibir, pero sobre todo me gusta dar. Dar es un acto generoso, dar es compartir con alguien alguna cosa y no tiene por qué ser siempre material.

Hay muchas cosas que podemos dar: una sonrisa, un conocimiento, un consejo, un beso, un abrazo, un regalo, un objeto, un plato de comida, dinero, pero hay algo intangible, que no se puede tocar, pero si se puede medir, y por lo tanto cuantificar, podemos dar nuestro tiempo.

El tiempo es algo efímero, esos minutos transcurridos, ya no podrán ser revividos, por mucho que queramos, tan sólo podrán quedar en nuestra mente, en nuestra memoria, y muchas veces no sabemos aprovecharlo.

Trabajo, preocupaciones, orgullos, tristeza, abatimiento, tareas de casa, todo requiere tiempo. Hace falta tiempo para decir “Te quiero” aunque sean segundos, y para dar un abrazo, y para dar un consejo, como también hace falta tiempo para escuchar, para observar abriendo bien los ojos qué ocurre a tu alrededor.

Cada día estoy más convencida de lo que voy a decir, el mejor regalo que puedes hacerles, que puedes hacerte es compartir tu tiempo con los demás, comenzando no cabe duda por los más cercanos: TUS HIJOS.

Todo tiempo invertido en la gran institución familiar, en la célula principal de la sociedad, y en cada uno de sus miembros se convierte en una gran cosecha.

  1. Si invertimos tiempo en escuchar a nuestros hijos, ellos se sentirán queridos y encontrarán en nosotros el consuelo necesario en sus malos momentos.
  2. Si les acompañamos en sus estudios, los motivamos, los incentivamos y reconocemos la importancia de su esfuerzo, estaremos gestando personas responsables y buenos profesionales para el futuro.
  3. Si les enseñamos a compartir tareas domésticas, a hacerse responsables, enseñándoles como cocinar o limpiar el polvo, empezando con la recogida de juguetes cuando son pequeños, conseguiremos que aprendan a valorar nuestro esfuerzo mientras ellos intentan esforzarse.
  4. Si jugamos con ellos, aprenderemos a comunicarnos mejor, a entenderles, a quererles y a respetar sus distintas personalidades. Pero sobre todo aprenderemos cosas que quizás como mayores hemos podido olvidar.

Ayer mi jefe me decía, el jefe tiene que dar ejemplo. Y tiene mucha razón, los padres somos los jefes, de esta importantísima empresa llamada familia Genil, familia González, Familia Fernández, Familia García, el matrimonio ostenta la gerencia. ¿Que tipo de familia queremos? Yo quiero una familia feliz, a pesar de las circunstancias, porque se puede ser feliz a pesar de las circunstancias. Así que mi consejo, si me lo permitís es que paséis mucho tiempo con esos locos bajitos, llamados hijos.

¿Qué te ha parecido? Deja tu opinión

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s