La frase mágica: ‘Confío en ti’


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En estos años ejerciendo de madre, ya van casi catorce he descubierto una frase mágica, y no se trata de Supercaligragilisticoespialidoso, ni de abracadabra, para nada, se trata de decir: ‘Confío en ti’. Cuando esa frase te sale del corazón, produce maravillosos efectos en quien la escucha.

Hace un mes se la dije a mi hija Ana, en un momento en la que la noté desorientada, motivos tenía, pero me los reservo porque son cosas de su intimidad, pero os puedo hablar del contexto de la conversación: Si nos organizamos da tiempo de todo, y la decisión que has tomado la apoyo, pero no puedes olvidar prioridades, ni tirar por tierra tu excelente expediente académico, para todo hay tiempo. Además siempre has sido muy responsable, por eso, te digo que yo confío en que vas a ser capaz de organizarte de nuevo, porque confío plenamente en tí.

La reacción no se hizo esperar, un fuerte abrazo, y la firme convicción de que iba a poder superar el reto propuesto. Y así ha sido, todo se ha reconducido, y vuelve a ser la Ana de siempre, organizada, ordenada, planificadora, pero hay una diferencia, ahora es más feliz, mucho más feliz, sonríe a todas horas, y es que bueno, no se si esto de que el año acabe en 14…., bueno y ahí lo dejo que si no me voy de la lengua.

Pero lo que está claro, es que poco a poco, vamos madurando, ella como proyecto de mujer y yo como proyecto de madre, pero no es la única que madura, lo de Lucía me tiene sorprendida no, lo siguiente, y es que ni ella misma se puede imaginar lo orgullosa que estoy de ella.

Quizás porque es la que más se parece a mí, siempre he tenido miedo de que cometa mis mismos errores, y quizás por eso también he tenido que ser autoritaria muchas veces, y otras veces he tenido que reconocerme mis propias miserias para ponerme a la altura de mi hija y comprender porqué actuaba de una u otra forma, pero vuelvo a decir que con comunicación, organización y por supuesto muchísimo cariño, cuando creemos que tenemos perdida la batalla, se empieza a vencer al enemigo y el peligro pasa, eso sí siempre hay que estar en guardia, sobre todo cuando se tienen tres.

Así que puedo decir que tengo dos chicas que van encarrilando camino, y otra en proyecto de construcción. De hecho, el otro día se lo decía a un profesor amigo, a mi hija pequeña aún no le he encontrado el interruptor que la haga reaccionar, ese botoncito, esa fibrita que todos tenemos que hace que se establezca el canal de comunicación adecuado y los mensajes se emitan y reciban de forma adecuada.

Aunque en estos días, me está dando pistas. Me parece que llama mucho la atención, y en cierto modo, he sido yo la culpable, he dedicado mucho tiempo a Lucía en los dos últimos años, y a Ana en estos últimos meses y quizás a ella la haya relegado un poco, que ahora anda haciendo travesuras como una loca para llamarnos la atención. Y de nuevo apareció mi madre en mi pensamiento, me acordé de la de veces que yo he hecho el tonto por llamar su atención, y la de veces que al discutir le he dicho que me he sentido desplazada, quizás sin darme cuenta, en este tiempo yo haya estado cometiendo ese mismo error que en ella critiqué, quizás no seguro.

Pero pienso ponerle remedio, mi pitufi también se merece sentirse como una princesa, y por el bien de toda la familia, se hace necesario que abandone ese carácter malhumorado y caprichoso que tiene últimamente. Mañana he preparado una cita especial, vamos a salir las dos solas, a compartir un rato juntas, creo que es más que necesario, y trataré de sentar las bases que nos permitan acercarnos un poco más, porque me parte el alma ver como se aisla últimamente, y los celos que tiene de las hermanas.

Siento haber provocado yo esta situación, pero, y no es por justificarme, a veces coordinar las tres a la vez es complicado y no siempre estoy al cien por cien de energías, sobre todo ahora con lo poco que duermo.

Ya os iré contando que tal va todo con ella, pero de momento intentaré que la frase mágica funcione con mi pimienta zalamera.

Buenas madrugadas.

4 comentarios en “La frase mágica: ‘Confío en ti’

  1. Amiga, te felicito por este post tan sincero y que estoy segura que la pitufina deja de hacer trastadas, porque a su lado tiene una familia fenomenal y unos padres que que valen un sol.
    Las mejores palabras que unos padres pueden decir a sus hijos son; Te quiero, cuenta conmigo para todo, te apoyo en todo y sobre todo la que tu dices en el título del post: Confío en ti, a la que yo añadiría: Y tu confía en mi porque siempre estaré a tu lado, hagas lo que hagas.
    Un beso grande, grande a mis tres niñas, a mi cuñao postizo y para ti, un anticipo del abrazote que te voy a dar en Agosto.

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