El turno de palabra


teoria de la reminescencia

Hay silencios que resuenan más que cualquier grito a viva voz, y es que si algo voy comprendiendo a medida que pasan los años es que hay que aprender a utilizar los tiempos de silencio y los de palabra. Quien grita siempre, quien está en constante estado de exaltación, al final consigue que no se le escuche y si no haced la prueba, ¿quién no tiene un familiar, amigo, compañero del trabajo o vecino que siempre protesta por todo? Al final, acabamos diciendo, es que fulano o fulana protestan por todo, y acabamos quitando importancia a todo lo que dice.

Hoy es el día de la Marcha de la Vida, también es el día sin alcohol, y por desgracia tenemos algo más para reflexionar en este domingo 15 de noviembre, y es el dolor, la rabia, la impotencia de lo ocurrido en los atentados de París.

Siento vergüenza de compartir patria con esa gente que utiliza estos momentos, a los que a todos nos gustaría borrar, eliminar, rebobinar hacia atrás para impedir que ocurrieran, a beneficio no se muy bien de qué, de seguir sembrando el odio, la segmentación del pueblo español, y ahondar en heridas que ya deberían estar cerradas.

Un asesinato es la muerte de una persona, a ver si de una vez nos enteramos, lo cometa un español, un inglés, un francés o un hindú, me da lo mismo, una guerra siempre es mala, gane o pierda el bando que sea, el rencor y el odio jamás dejarán florecer algo bueno, y en estos casos, solo cabe una posible vía, solo hay una salida: Unión, unión entre todos para conseguir la paz, y sobre todo, seriedad para condenar estas masacres.

¿Acaso son diferentes estas masacres, de los dolorosos atentados de ETA, o de los francotiradores locos que algunas veces vemos en el telediario que provienen de EEUU? La violencia es el principal enemigo de la humanidad, aunque se encuentre dentro del hombre.

Ya Platón lo decía, en su teoría de la reminescencia, el hombre ha de conducir su vida, y aplacar a ese caballo negro que lleva dentro y controlarlo, y escuchar más a ese caballo blanco. Inteligencia o fuerza, las dos son necesarias, pero es necesario aprender a saber cuándo hemos de aplicarlas, al igual que ocurre con los silencios y los turnos de palabra. No es algo fácil, pero no es imposible.

Mi condena absoluta a lo ocurrido en París. Descansen en paz esas personas inocentes y Dios ayude a sus familias.

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