¿Cuesta de enero? Para cuesta septiembre


la cuesta de septiembre

Soy una de esas afortunadas madres, que a estas alturas tiene ya preparada la vuelta al colegio de sus hijas. Algunas cosas reutilizadas, otras serán de estreno, así vamos, aprovechando de unas para otras, reusando material, y comprando lo estrictamente necesario, pero gracias a Dios, mis tres hijas, tienen todo lo necesario para empezar el nuevo curso. Y por desgracia no es lo que ocurre en muchísimas familias españolas, que no tienen recursos para afrontar la vuelta al cole. La crisis ha agravado diferencias sociales y ha vuelto más pobres aún a los más desfavorecidos.

Pero sin embargo, siempre se habla de la cuesta de enero, por el gasto de la Navidad, cuando la Navidad es algo lúdico desde el punto de vista económico y si no tienes para tres regalos pues pides uno a los Reyes, pero ¿Dónde me dejáis septiembre? Los cuadernos, los libros, los lápices, las carpetas, los uniformes, chandals y calzado hay que comprarlos sí o sí, salvo que tengas a alguien de quién heredar.

Y peor aún, nos vendieron los libros gratis para todos, a cambio de quitar las becas a los que peor economía tienen, y nos callamos como momias.

Por eso, me gustaría usar mi blog, para llamar a la solidaridad y que colaboremos todos con las distintas asociaciones que están recogiendo material escolar para que ningún niño tenga que sufrir una carencia así, porque está claro que de los políticos autonómicos cada vez se puede esperar menos.

Nota a algunos que me leen (Digo autonómicos porque son los que tienen delegada la competencia de la educación).

Gracias por todo Fernando


fernando cordero morales

Querido Fernando:

Acabo de enterarme que te vas a Barcelona, y no quería dejar de pasar esta oportunidad para demostrarte mi agradecimiento. Ha sido un placer conocerte como persona, como sacerdote y como amigo.

Quiero darte las gracias por tus consejos, tus palabras directas y por tu paciencia conmigo. Mi madre decía que Dios se vale de sus criaturas para ayudarnos, tu llegaste a mi vida en un momento muy difícil, en el que tenía problemas para dar o regalar, según se mire; o más bien irrumpí yo en la tuya, aquel día que aparecí por la parroquia del Buen Pastor. Pero lo que está claro es que Dios quería que te conociera.

Conocer la parroquia, la orden de los Sagrados Corazones, vuestra labor, conocerte a ti, y tu faceta de profesor, de escritor, me han aportado mucho. Han ampliado mis horizontes, porque gracias a ti, he aprendido a valorar lo pequeño, que es verdaderamente lo grande e importante.

Aún recuerdo tus palabras hace unos meses cuando fui a verte a la parroquia por aquello que tanto me preocupaba, me encantó que me hablaras así de directo, de claro, pero por supuesto me gustó mucho más el cariño con el que me escuchaste. Gracias a tus palabras, pude aclarar mis ideas.

Voy a echar de menos esas visitas a Onda Cádiz para presentar tus libros, como también voy a echar de menos el poderte dar un abrazo, pero tengo la suerte de que lo que me has dado, con tu forma de ser, con tu testimonio como sacerdote, todas esas lecciones de vida, quedan dentro de mi corazón.

Te deseo todo lo mejor en Barcelona, vas a empezar un nuevo reto, una nueva misión, pero estoy segura que lo harás tan bien o mejor que lo has hecho en la parroquia.

Hasta pronto, amigo.

Sin morderme las uñas


morderse las uñas

No me lo puedo creer, pero me he dado cuenta que ya no me muerdo las uñas. No me había planteado corregirme este defecto que me ha acompañado 41 años de mi vida, es más ya había dado por perdido el poder conseguirlo, ha surgido casi sin darme cuenta, hace un par de semanas me miré las manos y me di cuenta que tenía las uñas largas. Esto me anima a pensar que igual al final le doy el gusto a mi madre de dejar de fumar.

Muchas veces he leído por ahí que morderse las uñas es signo de tragarse cosas, de no desahogar situaciones que te producen nerviosismo, puede ser, o incluso que es señal de rabia interior no controlada. Sinceramente, no lo se, pero lo cierto es que toda la vida me he comido las uñas.

No me digáis como lo he hecho, porque no lo se, simplemente ya no me meto las manos en la boca, quizás sea que estoy más tranquila, o al final voy a aprender a controlar mi ansiedad, o simplemente que me hago mayor.

Bienvenido septiembre


material escolar por la familia por la vida

Septiembre ha llegado, y con él la vuelta al colegio, a las actividades rutinarias, a las tardes de estudio, tareas, horarios cerrados, y fines de semana de sacrificio por los exámenes.

Este curso afrontamos 3º de la ESO, 5º y 2º de primaria. Mis princesas van creciendo, ¡Y a que ritmo!

Estoy motivada y muy ilusionada, el verano ha sido genial, y para colmo cambio de horario en la oficina que me permitirá dedicarme por completo a mis hijas, a las cuatro de la tarde en casa. Seguro que mi madre habrá hecho todo tipo de gestiones allá arriba para que esto ocurra, pues ella sabe bien lo mal que llevaba mi antiguo horario.

Y hablando de ella, el 17 hará un año de su marcha, y yo no hay un día que por un motivo u otro me acuerde de ella.

Ser valiente es ofensivo


valentia

Parece ser que ser valiente, tener decisión y marcar tu propio camino es algo ofensivo para aquéllos que no son capaces de tener el arrojo de intentar hacer realidad lo que sueñan.

Gente que te aconseja, que te dice, que te habla, incluso que te critica a tus espaldas, y solo porque fuiste capaz de dar un paso adelante, cuando muchos te miraban raro, como si se te hubiera ido la cabeza, pero como el tiempo da y quita razones, pasan los años, y esos que te criticaron, que te dijeron estás loco, ahora te dicen, hay que ver que suerte tuviste.

Lo he vivido de cerca, le ha pasado a mi marido con su trabajo. Cuando decidió no hacer caso a la Junta de Andalucía y no creer sus mentiras de siempre y se buscó la vida, primero fue un loco, despues un tonto con suerte y hoy fue un visionario y supo ver el futuro.

Como he dicho tantas y tantas veces quien no lo intenta es el que no lo consigue, y en esta familia por intentar que no quede, no seremos los mejores, ni los más listos, ni tampoco los más guapos, ni tampoco los más educados, solo gente común, gente normal que día a día lucha contra sus propias miserias, intentando hacerlo un poquito mejor.

Si ser valiente es ofensivo, si tener decisión y arrojo para emprender cosas molesta a algunos, no pasa nada. No nos van a cambiar. Yo ya nací rebelde y ya se sabe, dos que se acuestan en el mismo colchón…

A mi las personas valientes, me producen una gran admiración, son esos pequeños grandes héroes de la vida diaria, esa gente que se sacrifica por su entorno, y aquellos que son capaces de ir un poco más allá. Quizás nuestro problema hoy día es que no haya demasiada gente valiente, y sin embargo haya mucha gente que vive en su zona de comodidad.

El pecado de ella


maría magdalena

Una mujer cualquiera, una mañana de verano cualquiera, paseaba por la calle principal de un pueblo cualquiera en el sur de España. No importa su nombre, ni el pueblo, tan solo importa su historia.

Se consideraba atea, y esa mañana algo extraño le sucedió. Las campanas repicaban misa, y sintió un impulso de entrar al templo. En el confesionario estaba un sacerdote, era un hombre de mediana edad, corpulento.

Se le acercó, y le dijo: -Padre, ¿podría confesar?

-Claro hija mía-, respondió el sacerdote.

-Pero me va a tener que ayudar, hace mucho que no me confieso-, le respondió la mujer.

-Ven y siéntate-, susurró.

Ella se sentó, y se presentó, entonces el sacerdote le preguntó: -¿Cuánto tiempo hace que no te confiesas hija mía?

Ella le respondió: -Desde que hice mi primera comunión-.

Su vida no había sido fácil, había cometido tantísimos errores que sentía que Dios no la podría perdonar, y así se lo hizo saber al sacerdote. 

El sacerdote le respondió: Hija, no te lo creerás, pero para mi tu hoy eres una bendición. Dios nos perdona, y el hecho de que estés aquí y quieras confesar tus pecados, dice que estás en el buen camino. Vamos a ver, ¿Cuál ha sido tu pecado más grave? 

Ella respondió, padre he matado.

El silencio se hizo, y el sacerdote le pregunto. ¿Has matado?

Si padre, he matado. Hace cuatro años aborté, mi situación familiar era muy complicada, tenía ya dos hijos y una amiga me animó a hacerlo porque yo ya no debía de tener más en mi situación. Y no me lo puedo quitar de la cabeza.

Después, siguió hablando de sus desventuras y sus aventuras, hasta que acabó, y el sacerdote le dio la absolución. Se fue de la Iglesia, iba feliz, en paz y se sentía nueva.

Este testimonio, que aquí he contado, es real, tan real como la vida misma, y lo viven muchísimas mujeres en este país, a las que se les ha vendido el aborto como la única salida a sus problemas, pero por mucho que nos intenten convencer de lo contrario, abortar es matar a una persona indefensa, es aniquilar a un bebé, y eso pasa factura.

Hace algún tiempo, un activista provida, me decía que yo hablaba poco en las redes, que compartía poco en las redes los temas PROVIDA, y es que hace tiempo que decidí ayudar de otra forma. Hacerlo en silencio, desde la caridad hacia esas personas que cometieron el que probablemente fuera el peor error de su vida, y seguro que la mayoría de ellas se han arrepentido, al igual que esta mujer de mi historia de hoy, a lo largo de su vida. 

Abortar nunca es la solución, hay otros caminos, sobre todo si se tiene a Dios consigo, porque el se encarga de cuidarnos cuando a nosotros nos faltan las fuerzas.

Pero claro, para los gobiernos sale más barato un aborto que subsidios y pensiones para ayudar a las mujeres y familias monoparentales, el maldito dinero que siempre, siempre pretende hacer su santa voluntad.

Desde mi humilde punto de vista, a veces la lucha provida está mal enfocada, no se trata de luchar mujer contra mujer de quién tiene mejor conciencia. El aborto no es algo de mujeres buenas y mujeres malas. El aborto es mucho más, no es una solución, sino un nuevo problema para esa madre que anda perdida, pero no por eso debemos criticar, ni despreciar a esas mujeres que en un momento dado tomaron esa elección. Hay que ayudar, hay que ser solidarios, y hay que formar y hacer entender que abortar es matar a una persona que no se puede defender.

 

 

La rutina


La-rutina-diaria-mata

La palabra rutina suena a algo aburrido, soso, sin gracia, y parece que esa palabra trae de cabeza a mucha gente que se afana en romper la rutina, en escapar de ella.

Yo con el tiempo, he aprendido que no hay nada mejor para mi que la bendita rutina. La rutina de levantarme cada mañana dando gracias a Dios por un día más, de acostarme cada noche junto a mi marido, de hacer ese examen de conciencia para evaluar la jornada vivida finalizando pidiendo a Dios volver a levantarte al día siguiente con fuerzas para afrontar los pequeños retos diarios, la rutina de los colegios de mis hijas, de mi trabajo y mi oficina, la rutina de las comidas, las tareas domésticas, y así un largo etc. 

Se que a veces, hay que modificar esa rutina, y salir de ese plano, para ver tu vida desde fuera, cambiar ese ángulo que a veces se nos contamina por encabezonarnos en nuestro punto de vista. Pero no se puede vivir pensando siempre en cuando podré variar mi rutina.

Tener rutina significa muchísimas cosas, la primera es que tienes la suerte de estar viva, de poder hacer cosas, de pensar, reír, llorar, trabajar, disfrutar; la segunda es que tienes la suerte de tener gente a tu lado alrededor que te quieren, que los quieres y que te preocupas por ellos y ellos se preocupan por ti. 

Tampoco puedo obviar la rutina del hogar, si la tienes es porque tienes una casa, que será más pequeña o más grande, más céntrica o menos céntrica, pero tienes un lugar donde refugiarte, donde tener tus momentos de intimidad y ser feliz.

Luego está la rutina de la pareja, y que aburrido suena esto, alguna que otra vez he oído. ¿Hija siempre con el mismo? ¿No te aburres? Y siempre he contestado, hay momentos para todo, para el aburrimiento, para la pasión incontrolada, para el estress, para los enfados y para la comunicación. Y es que tener una rutina de pareja, significa algo muy importante, tienes un compañero o compañera que es tu copiloto en la aventura de la vida.

Llega el momento de la rutina de los hijos, menuda tarea!!! Y encima llegaron con mucha ilusión por nuestra parte, pero sin manual de instrucciones oiga, y cada uno, a pesar de haber nacido de su padre y de su madre, completamente distinto, y lo que te funcionaba con el primero no te funciona con el pequeño, y lo que jamás hubieras imaginado que harías, acabas haciéndolo por culpa del mediano. Pierdes los nervios, lloras, a veces gritas, te conviertes en choni, pero cuando no están, la casa está vacía, y tu corazón está contraido de pensar como estarán, con quién estarán y como lo estarán pasando. 

Por último la rutina de la oficina, mismos compañeros, mismos jefes, mismas manías, mismas broncas y mismos escenarios, y digo yo. ¿Cuántos ahora desearían tener una rutina laboral?

A veces nos quejamos por rutina, criticamos por rutina, nos sentimos mal por rutina, y la culpa de estos sentimientos, está precisamente en la falta de rutina. Y se que parece un trabalenguas lo que aquí he montado, pero desde hace ya tiempo, aprendí a ver casi siempre el vaso medio lleno en lugar de medio vacío. A valorar lo que tengo en lugar de anhelar lo que no sé si tendré alguna vez. 

Igual estas ideas se llaman madurar, sinceramente queridos, no lo se, yo me sigo viendo como una adolescente rebelde y si me lo permitís de buen corazón a la que le han empezado a salir arrugas. 

Y vosotros, ¿Qué pensáis? ¿Sois partidario de la rutina?