Como decirte que TE QUIERO


FELIZ CUMPLEAÑOS

Te quiero, mágicas palabras, sobre todo cuando han salido del corazón de quién las pronuncia y llegan como un dardo directo al corazón de quien las recibe.

No hay dos palabras más simples, un pronombre y un verbo, 8 letras, que son la clave de todo, una contraseña que tiene la capacidad de abrir la caja del estado anímico del corazón. Y es que no se puede vivir sin amor.

Hay muchas clases de ‘Te quiero’, porque hay muchas clases de amor. Ese ‘te quiero’ de tu hija pequeña que cuando se baja del coche todas las mañanas para entrar en el colegio, te da un beso y te dice: ‘Te quiero mamá’, o esa llamada espontánea en la mañana sin hora fija a tu marido para decirle ¿Sabes cuánto te quiero?, o esa amiga o amigo que siempre está ahí y que te dice ‘Te quiero gordi’, y no puedo olvidarlo ese ‘Te quiero abuel@’, te quiero papá’.

Yo no sabría vivir sin amor, pero es que creo que nadie puede vivir sin él. Hoy mi marido cumple 46 años, dentro de unos días nosotros cumpliremos 20 como pareja. ¡Casi nada cariño!

En todos estos años hemos tenido un poquito de todo, pero si ha habido algo siempre que ha permanecido inalterable, eso ha sido nuestro amor.

¡Feliz cumpleaños, Antonio!

La princesa de hielo


frozen

El pasado viernes vi Frozen con mis hijas, hacía tiempo que no me emocionaba tanto una película de Disney, creo que desde Brave, que me hizo revivir mi relación con mi madre, no me había emocionado tanto.

Pero no fui la única emocionada en esa película, a Ana también le tocó la fibra sensible y vio en la princesa Ana a su hermana Lucía, que siempre está ahí pendiente de ella.

Como en todas las películas de Disney, hay mensajes, y para mí tuvo uno bien claro, si uno guarda para sí el miedo, el temor, sus preocupaciones, si no las comparte, poco a poco, te vas aislando de los demás, te vas volviendo solitario, y el sufrimiento es doble.

La familia es lo más importante, y el cariño que recibimos de ellos, ese quizás fuera el mensaje que para mí más destacó en esta película, que hizo que se me inundaran los ojos de lágrimas. No es bueno callarse las cosas, los miedos cuando se comparten dejan de serlo.

¡Que tengáis un buen día!

Carta a mi hija Lucía


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Querida Campanilla:

El próximo viernes, a esta hora, estarás recibiendo el Sacramento del Perdón. Un pasito más en tu vida como cristiana, como hija de Dios.

Recuerdo aquella charla de Don Manuel Boldes, en la que nos instaba a los padres a amueblar bien la cabeza de nuestros hijos. Exactamente sus palabras fueron: ‘La mente de vuestros hijos, es una gran sala vacía, llena de sillas, vosotros tenéis la capacidad de amueblarlas correctamente, y ayudarles a que sienten en esas sillas los valores correctos, con la ayuda de Dios y María’. Desde que las escuché esas palabras han quedado grabadas en mí. Fue en la convivencia de madres e hijas con motivo de la Primera Comunión de tu hermana Ana, hoy pensando en la tuya han vuelto a brotar de mi mente.

Mediante el sacramento de la Penitencia, Dios nos perdona nuestros pecados, tenemos la oportunidad de conocernos mejor a nosotros mismos, de saber en qué tenemos que mejorar, que aspectos de nuestra vida nos alejan del camino hacia Dios y nos hacen daño.

Pero tu eres una niña muy especial, tienes un don especial, y no me refiero a tu alta capacidad intelectual, que va cariño. Me refiero a tu gran corazón, a tu nobleza, a ese cariño que desprendes por todos los poros de tu piel, a como te preocupas por todos nosotros, como te alegras cuando nos ves alegres y como te preocupas cuando nos ves triste. Eres la parte más jugosa de este bocadillo, porque tienes el don de ponerle sabor a todo.

Tu alegría, tu fuerza, tu desparpajo, tu inteligencia, tu gran corazón, tu humildad, tu bondad, tu energía, tu sonrisa, tu vitalidad, te hacen única, te hacen un ser especial, y seguro que Dios desde el cielo, se sentirá muy orgulloso de ti, cuando en ese momento íntimo, antes de confesar tus pecados medites sobre esos defectillos que parecerán átomos entre tanta bondad de tu corazón.

Mi Campanilla está creciendo, y se me está haciendo mayor, y cada día que pasa me siento más orgullosa de tí, de tu forma de ser, de tu comportamiento, y de ese gran corazón.

Quedan menos de dos meses para que hagas tu comunión, y yo vuelvo a estar llena de ilusión, una ilusión por ver que otra de mis niñas, mi princesita Lulu se me va también haciendo mayor.

Te quiero Lucía, estoy muy orgullosa de ti, aprende de este sacramento, y utilizalo cada vez que lo necesites, el alma, el corazón también necesita su higiene personal, y muy importante ese ratito de antes de ir a dormir reflexionando sobre lo bueno y malo que hemos realizado durante el día, te ayudará a ir tomando conciencia de que cosas has de corregir.

¡Te quiero vida mía!

¡Feliz día del Teatro!


dia mundial del teatro

Hoy es el día mundial del teatro. Uno de los géneros que más me gusta. El pasado martes tuve la suerte de disfrutar de un sainete de Pedro Muñoz Seca en el Real Teatro de las Cortes. Me lo pasé genial. Y la compañía no pudo ser más buena. Me encanta hacer cosas con mis hijas.

Esta tarde en casi todas las localidades de la geografía española hay algún acto para celebrarlo, aunque hoy no podré asistir porque tengo invitados a cenar en casa.

El teatro es un género literario pensado para ser representado, gracias a este género vemos situaciones de la vida diaria, algunas cómicas, otras trágicas, y también sueños y pensamientos que deambulan por la mente de la gente, y que en ocasiones nos sorprende.

El teatro siempre tiene una lectura, una enseñanza, como ocurre en la vida misma. A todos nos toca interpretar algún papel desde que nacemos, aunque los roles van cambiando, y algunos agentes externos también pueden modificar la actuación.

Si tenéis oportunidad, no dejéis de soñar viendo una buena obra de teatro.

Buenos días a todos.

¿Atípica o más común de lo que creo?


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Con este título empiezo mi entrada de hoy. A estas alturas no se si soy atípica o si por el contrario, soy más común de lo que me imagino.

Desde hace poco más de tres meses, siento que soy de nuevo madre primeriza, y que no controlo nada. Y he de reconoceros que esto me pone muy nerviosa. Pues soy de las que siempre quiere tener la situación controlada. Quizás por mi caos y descontrol cuando era pequeña, hoy día me impongo mucha autodisciplina y me he acostumbrado a vivir entre normas, porque es la forma de tener bien vigilada a la mujer caótica que sigue viviendo dentro de mi.

La entrada de Ana en la adolescencia me ha hecho tambalearme como persona y como madre, he sufrido ansiedad, miedo, preocupación, desvelos, agobios, pero sobre todo muchísimas inseguridades. Hacía tanto tiempo que no tenía tantos interrogantes en la cabeza, que se me había olvidado ya la situación, y es que cuando la comodidad se instala en ti, resulta difícil perderla.

Enfrentarte a que tu hija está descubriendo el mundo, acertar con que nivel de vigilancia es el adecuado, que nivel de conversación,como has de ejercer tu autoridad,  como hay que actuar en situaciones de despiste, me ha llevado a recordar, aquellos días en los que llegó a mis brazos, y como al principio no sabía exactamente que hacer. Esa sensación de impotencia de no conocer porqué llora, si es que se ha ensuciado el pañal, tiene calor, tiene hambre, o simplemente necesita contacto humano. Esa responsabilidad como madre desde el primer día de pensar en como hacer las cosas bien, porque te enfrentas a la meta más importante construir personas, con un modelo a seguir, el tuyo propio, el que crees más adecuado, quizás el que has recibido, aunque a veces con esos matices personales de esas experiencias que marcaron tu vida.

Los días pasan, y poco a poco, te das cuenta de que el llanto de hambre es distinto, al de cuando le duele la barriguita, al de cuando están aburridos, tienen sueño, o se encuentran enfermos.

Y ahora de nuevo, me hallo ante una situación nueva. Pero con una importante diferencia, en la primera etapa ante el mundo, lo descubren de una forma pasiva, arropados, se sienten durante sus primeros años incluso parte de ti, ahora toca una etapa más difícil, ya no se trata de descubrir colores, sensaciones, estados de ánimos, sonrisas, llantos y algún que otro berrenchín, conocer si te gusta más el pollo, la carne o el pescado, lo dulce o lo salado.

Ahora hablamos de tomar conciencia de lo que nos rodea, y ver que los estímulos que recibimos también podemos provocarlos nosotros.

Descubrir esa sensación de tener mariposas en la barriga con ese chico que pasa largas horas charlando contigo y que te hace sentir especial, querer gustar a los demás, sentirte integrada, parte del mundo, querida, aceptada, empezar a ver que hay otras formas de diversión de las hasta ahora conocidas, estar con la cabeza en las nubes, con la sensibilidad a flor de piel, que se te escape algún que otro taco, cuando antes eras incapaz de pronunciarlos, y esa rebeldía típica de la edad, y ese altruismo, esa sensación de que eres capaz de hacer cosas, de que a lo mejor quien sabe, algún día podrás cambiar el mundo, aunque al final solo sean sueños de juventud. Quien no haya sentido todo esto, quien no haya hecho alguna tontería en su vida, quien no se haya despistado o suspirado por ese primer amor, quien no se haya puesto a llorar o a reír casi sin espacio temporal, es que no ha sido joven, o aún peor es que no ha vivido.

Ayer volví a aprender una lección de vida, en dos partes. La primera parte se la debo a mi buen amigo Jesús García, que me dejó bien claritos algunos conceptos, y me dio la confianza que necesitaba en el momento que lo necesitaba. La segunda vino de la mano de Ana, de mi adolescente, de mi princesa, que capacidad de razonar, que forma de asumir los errores, darse cuenta de las cosas, y tras todo, recomponerse y motivarse para seguir adelante.

Estoy muy orgullosa de ti hija, no sabes cuánto. Lo de ayer te honra, y me hace ver que tan mal no lo he hecho contigo, y que como me dijo Jesús, estás completamente preparada para empezar a ir saltando esos pequeños obstáculos que la vida nos pone a veces, esas pequeñas decepciones que nos ayudan también a apreciar las cosas y darles su valor adecuado.

Solo te quiero decir una última cosa vida mía, cambia solo de ti, lo que veas que humildemente has de mejorar, pero nunca pierdas todo lo bueno que tienes, eres un ejemplo a seguir, eres un orgullo de hija, un orgullo de alumna, una muy buena amiga de tus amigos y un proyecto precioso de mujer. TQM.

PD: Me encantó tu reflexión de ayer sobre las relaciones de pareja, deberías de escribirlo en tu blog, quizás puedas ayudar a otras chicas a entenderlo también como lo has entendido tú.

 

Cuando llegues a amar


Hoy es el día mundial de la poesía, así que he decidido compartir con vosotros esta poesía de Rubén Darío, espero que os gusten tanto como a mí. ¡Que tengáis un feliz viernes!