Carta a mi hija adolescente


sueños

La entrada de hoy quiero dedicarla a mi hija Ana.

Hola gordita.

No hace falta que te diga lo orgullosa que estoy de ti y lo que te quiero, pues intento decírtelo cada día y en cada momento, al igual que a tus hermanas.

Aunque no te lo creas eres una persona muy, muy fuerte, con grandes capacidades, ojalá cuando yo tenía tu edad me hubiera parecido en un ápice a ti, cuando te miro siempre pienso, ¿Cómo ha podido salir de mi?

Quizás como Dios sabía que abuela se quedó con las ganas de una hija ejemplar a su imagen y semejanza, y ya que le salió la cabra loca esta que suscribe, decidió mandarle una nieta. No me cabe duda, que desde ahí arriba, cada día esboza una sonrisa de ojos brillantes cuando te ve.

Eres dispuesta, responsable, trabajadora, constante, exigente contigo misma, cariñosa, reservada, sincera, valiente, pero tienes un problema que has de corregirte, no te puedes hundir ante la injusticia.

La injusticia es algo que nos duele a todo, y que a todos nos afecta, que nadie te engañe y te diga que anda mujer no pasa nada, porque eso solo lo dicen cuando se refieren a los demás los problemas, pero cuando la muela tienen que sacársela ellos, entonces son los más desdichados del mundo, aunque días antes te hubieran dicho a ti que tu problema no lo era tal y no tenía importancia.

Tus problemas son tuyos y tienen importancia, claro que la tienen, todo lo que nos aparta de ser felices es un problema, a veces esos problemas aparecen en nuestras vidas y otras veces, esos problemas nos los encontramos nosotros. Pero hay una cosa clara, ante los problemas hay que plantar un par de “bowlings” bien plantados y salir hacia adelante, y en eso de problemas te puede tu madre dar lecciones, es lo que tiene ser hiperactiva, inconstante y deslenguada, que te ganas muchos muchos problemas, yo he tenido que aprender a ser como tu para evitarme problemas, y ser más tranquila, más constante y callarme más. Y tú, vas a tener que aprender a ser un poquito como yo, no en lo de ser un toro bravo, y arremeter al capote, no para eso mejor como eres, que te va a ir la vida mucho mejor que a mi, me refiero en ser arrojada ante las situaciones difíciles. Los pasos son simples:

  1. Fase de mirarse el ombligo, que penita me doy, es injusto lo que me ha pasado, etc, etc. Esa fase, que nadie te engañe Ana, la pasamos todos, pero no nos podemos quedar en esa fase, porque entonces nos cargaremos de negatividad y con negatividad es imposible vivir, porque la negatividad te come y te hace incapaz y vulnerable, así que hay que pasar a la fase dos.
  2. ¿Por qué me ha pasado? Encuentra el motivo por el que te ha pasado, un mal entendido, una antipatía personal (recuerda que a todo el mundo no le podemos caer bien, y que no todos van a valorar nuestro trabajo y esfuerzo), ha sido culpa mía, e incluso habrá ocasiones, en las que por más que busques no encontrarás ese motivo, porque no habrá un motivo inteligible. Quince años me he tirado yo buscando el motivo de porqué se murió tu hermana en el parto aquel 28 de febrero, así que fíjate si se de lo que te hablo.
  3. Si has encontrado el motivo,  intenta darle solución, si no tiene solución, pues ya sabes a otra cosa mariposa, que la vida son dos días y hay que seguir en esta bola que gira llamada mundo.
  4. Pero sobre todo recuerda, obstáculos te vas a encontrar muchos, muchísimos, al igual que recuerda también quien más reluce es quién más se nota, así que cuando se brilla otras personas intentan tapar ese brillo, por un gran mal endémico de la humanidad, la envidia, y ahí nada mejor que las palabras de tu abuelo Gerardo, siempre es mejor que te tengan envidia que te tengan lástima. Así que actúa según tus valores, según tu conciencia y según tu sensatez, de forma que te acuestes orgullosa de ti misma, porque cuando hagas examen de conciencia, aquí ya sabes que te tienes que acordar de abuela Mariquita, tu conciencia esté en paz. Porque una pena te puede quitar un rato el sueño, pero la falta de conciencia puede hacerte que estés en tensión toda la vida.
  5. Así que mi niña, recuerda, eres fuerte, solo tienes que creértelo, una chica que desde los once años ha estado al cuidado de sus hermanas, que ayuda en casa, que es responsable, que estudia, que tiene valores, que no le gusta faltar al respeto a nadie, que acepta a todo el mundo según su condición, es porque es una persona equilibrada y bien construida mentalmente y sentimentalmente.
  6. Y siéntete orgullosa de ti misma, cuando te sientas cansada, desfallecida, piensa en todo lo que has recorrido, en todo lo que ya has sido capaz de hacer con tan solo catorce añitos, y después mira hacia adelante, y piensa en tu sueño. Piensa en campañas publicitarias, piensa en videos, en imágenes, en esbozos de dibujo, y piensa que dentro de muy poco, cuándo menos te lo imagines, estaremos viendo seguro alguno de tus trabajos por internet o por televisión quien sabe.
  7. Eres una campeona y estoy muy orgullosísima de ti, nunca lo olvide, además no estás sola, aquí está tu madre, y tu padre, y tus hermanas y ese pedazo de amigo especial que sabe como nadie sacarte la mejor de las sonrisas y consolarte con esos abrazos de oso como nadie. Así que quien dijo miedo, ¡Vamos a echar a andar que cada día que pasa es un día menos para dejar de aguantar algunas situaciones que no podemos cambiar, y es un día más y una oportunidad para hacer esas cosas que de verdad nos gustan y nos importan!
  8. Te quiero mi vida, nunca, nunca, nunca lo olvides, y tu a lo que te toca, a ser feliz, muy feliz.
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